lunes, 25 de mayo de 2009

Las subpersonalidades


"En cada uno de nosotros hay una multitud", decía el psicólogo Piero Ferrucci, y John Rowan afirmó que se puede hablar de una sociedad interna dentro del individuo, donde cada uno de sus miembros se comporta, piensa, siente y actúa de un modo diferente, acorde con una situación determinada. Nos comportamos de maneras muy diferentes en función de las circunstancias y personas que nos rodean, somos capaces de ser todo aquello que soñamos ser en unos campos de la vida concretos, como el trabajo, por ejemplo, y, sin embargo, carecemos de la capacidad de ser eso mismo tan perfecto en otras situaciones totalmente diferentes, como puede ser el área afectiva o sentimental, por citar otro ejemplo.

Rowan afirmó que se pueden detectar hasta 18 tipos diferentes de lo que denominó "subpersonalidades", aunque lo común es que en el individuo se hable de 4 ó 5 como norma general. La carta astral es también un indicador de las diferentes subpersonalidades que podemos albergar en nuestro interior. El trabajo a realizar es, primero, reconocer las subpersonalidades que hay en nosotros. Para ello, antes es preciso observar lo que hacemos, pensamos, sentimos y hacemos a lo largo del día, de acuerdo con las distintas escenas en las que nos encontremos. Solo el acto de la observación, desprovisto de cualquier juicio o de cualquier reacción subjetiva o emocional ante lo percibido es ya de por sí suficiente para empezar un trabajo terapéutico interior con cada una de las subpersonalidades, o personajes que adoptamos en función de situaciones concretas.

El siguiente paso sería fundir las distintas subpersonalidades, ya que cada una de ellas constituye un pequeño núcleo que parte de un archinúcleo principal, o mayor, que suele ser un arquetipo, y que, por lo general, en la carta astral, está representado por el Sol, la Luna y el Ascendente, que representan nuestra configuración personal, individual y de identidad primarias, primigenias. Cada subpersonalidad es un elemento relacionado con nuestro ser más profundo, pero que actúa con independencia de su núcleo vital en un área concreta de la vida.

Veamos un ejemplo. Supongamos que una persona tiene el Sol en Aries en cuadratura con la Luna en Cáncer. Cualquier cuadratura entre el Sol y la Luna marcan una tensión psicológica importante, ya que la tendencia a ir hacia adelante, avanzar, realizar nuestro proyecto de vida (el Sol), está reñida con el instinto de no moverse, de ir hacia atrás, de rumiarlo todo y dejar que pase el tiempo, de estar tumbado sin hacer nada. Sol en Aries y Luna en Cáncer reflejan esta disyuntiva: por un lado, Aries quiere ser el primero, hacerlo todo y llevar la iniciativa en cualquier empresa que aborde, pero Cáncer no se mueve, prefiere quedarse en casa y mascullar entre dientes antes que poner en acción algo.

Se produce un conflicto entre una energía progresiva (el Sol) y una energía regresiva (la Luna). De ahí que estas personas suelan padecer fuertes dolores de cabeza, problemas en la piel, o en la dentadura, que son símbolos orgánicos de la lucha por avanzar que se ve reprimida constantemente por el retorno al pasado y al acomodamiento, que evita cualquier posibilidad de sufrimiento. Cáncer rige también el estómago, órgano que suele salir también malparado de un conflicto psicológico de estas características.

Otro ejemplo: una persona con Marte en Géminis en el Ascendente, en sextil con Saturno en Virgo. Estamos ante alguien que tiene que conocer el mecanismo de algo a la perfección, que debe tenerlo todo atado y bien atado antes de emprender cualquier tipo de acción, que se viste adecuadamente para una entrevista de trabajo con el objetivo de conseguir lo que se propone. Cuidará constantemente su cuerpo, porque para esa persona es una herramienta de trabajo. Pero pensemos, por ejemplo, que esta misma persona tiene una conjunción Sol Neptuno. Si una etapa de su vida estuvo marcada por las características mencionadas antes, ahora, tal vez, se sienta más descuidada, deje su cuerpo más abandonado, desaliñado, al igual que su forma de vestir, y opte por el abandono, la apatía...


Estas son características más neptunianas. Es probable que estas dos subpersonalidades coexistan también en el individuo, y alternen en unas áreas de la vida concretas (es probable, por ejemplo, que si la conjunción Sol Neptuno se haya en la casa VII, la de la pareja, esa persona carezca en el ámbito sentimental de la energía que muestra en otras áreas, como el trabajo, representado en Saturno en Virgo en sextil con Marte). Pero, como hemos afirmado, también puede suceder que se sucedan una a la otra en la vida de una persona, lo cual estaría reflejado por los tránsitos: si Saturno aspecta la configuración Marte Saturno, será esta la subpersonalidad que domine al individuo durante un periodo determinado, en tanto que si es Neptuno, o cualquier transpersonal que aspecte la configuración Sol Neptuno, será el momento de mostrar apatía y abandono. Se trata, en suma, de analizar cómo es cada uno según en qué momento y según en qué época de su vida para adquirir una comprensión más profunda de lo que uno es en realidad. Hablaremos de esto más adelante con mayor profundidad.


Fuente: Astrología Psicológica