jueves, 5 de junio de 2008

El Último Mohicano (1992)


“El Último Mohicano” es un magnífico film de aventuras, un excelente pre-western, una maravillosa película romántica, un espectáculo visual de primerísimo orden.

(Nota: Un tema diferente a lo acostumbrado.)


Podemos apreciarla como una variante oriental (Eastern) del cine del Oeste, como una película romántica, e incluso como un film político, más allá del trasfondo histórico en el que se desarrolla su trama.



Como les ocurre a todas las grandes películas, la más reciente adaptación cinematográfica de “El Último Mohicano” (The Last of the Mohicans, 1992) es susceptible de una multiplicidad de lecturas –o mejor, de miradas-. Podemos apreciarla como un fascinante film de aventuras, como una variante oriental (Eastern) del cine del Oeste, como una película romántica –contiene no una, sino al menos tres poderosas historias de amor, aparte de ser ella misma un poema en imágenes-, e incluso como un film político, más allá del trasfondo histórico en el que se desarrolla su trama.

James Fenimore Cooper (1789-1851) fue tal vez el primer gran novelista norteamericano. Especializado en relatos fronterizos protagonizados por pioneros, publicó en 1826 su obra más famosa, “El Último Mohicano” (o “El último de los Mohicanos”). Esta historia llamó desde muy temprano la atención de los productores cinematográficos, que promovieron varias adaptaciones, desde el Período Mudo hasta la década de los 90. Existe incluso una coproducción hispanogermana de los años 60, de los tiempos del llamado Cartofen-Western. A principios de los años 90 del pasado siglo, Michael Mann (Chicago, 1943), un especialista en productos de acción (suyo es el primer acercamiento cinematográfico a los psychokillers ideados por el escritor Thomas Harris –“Hunter”, de 1986-, siendo también uno de los creadores de la exitosa teleserie “Corrupción en Miami” (Miami Vice), se embarcó en el ambicioso proyecto de llevar de nuevo esta emotiva e inmortal historia a la gran pantalla, con la presencia del oscarizado Daniel Day-Lewis, al frente del reparto.

Inspirada pues en la novela de Fenimore Cooper, pero basada en el guión de la película de 1936, obra de Philip Dunne (que presenta numerosos cambios con respecto al texto original, tanto en las incidencias argumentales como en las relaciones entre los personajes), “El Último Mohicano” es un magnífico film de aventuras, un excelente pre-western, una maravillosa película romántica, un espectáculo visual de primerísimo orden, y además, por el mismo precio, nos ofrece las claves del nacimiento de los Estados Unidos como país independiente. Rodada en parajes naturales de Carolina del Norte, de una gran belleza plástica capturada por la cámara de Dante Spinetti, y arrullados sus protagonistas por una banda sonora de un exacerbado lirismo, obra de Trevor Jones y Randy Edelman, es, por encima de todo, un canto a los ideales de libertad que dieron origen a una gran nación.

La acción se desarrolla en 1757, el tercer año de la guerra que enfrenta a Francia con Inglaterra por la posesión de las colonias de Norteamérica, es decir, la denominada “Guerra de los Siete Años”, que se libró en tres continentes y en unos cuantos mares, y que con toda justicia puede considerarse como la auténtica Primera Guerra Mundial. Los habitantes de las Trece Colonias son súbditos de la Corona Británica, y por consiguiente se les pide –de hecho se les exige– su contribución al esfuerzo bélico del Rey Jorge. Pero ellos, los colonos, comienzan a darse cuenta de que esa pugna entre monarcas europeos no es su guerra, que su verdadera tarea en este Nuevo Mundo adonde la mayoría de ellos han arribado dejando atrás las persecuciones y la miseria, aunque a costa de no poca sangre, sudor y lágrimas, es defender lo suyo, su familia y su pedazo de tierra, y construir algo diferente, regido por unas leyes distintas, donde cada hombre valga lo mismo que su trabajo, y los impuestos y las cargas –no taxation without representation– surjan de la decisión del conjunto de los ciudadanos, y no de la voluntad de un lejano soberano… ¿les suena a algo todo esto?

Esa mentalidad del hombre libre y en contacto con la naturaleza, no sujeto más que a su propia ética, se halla presente en el personaje de Nathaniel, Ojo de Halcón, que Mann convierte en el eje central de la película, el portavoz de un mundo que nace, aunque el parto sea muy doloroso. Tal vez sea el Último de los Mohicanos, pero también es el primero de los estadounidenses, aunque él no lo sepa. Y con él caminan todos esos colonos conscientes de ser la primera línea de defensa de lo que tanto sacrificio les ha costado levantar, y no los envarados soldaditos de la casacas roja, que si bien acabaron ganando aquella guerra, sufrieron no pocos varapalos, verbigracia la desastrosa batalla a orillas del río Monongahela, donde el General Braddock fue batido en toda regla por franceses y pieles rojas, en uno de los ejemplos más supinos de incapacidad de adaptación a un medio, glosado por Geoffrey Regan en su excelente “Historia de la incompetencia militar”.

Y además, Madeleine Stowe no puede estar más bella (imposible olvidar su presentación, en ese plano hermosísimo mientras observa un lagar en Albany), Wes Studi compone un villano taimado, Magua el Hurón, pero con causa, y Russell Means (Chingachgook) y Eric Schweig (Uncas), acompañan a Ojo de Halcón a través de bosques, peñascos y cataratas. Una experiencia inolvidable, una película soberbia.

Por Fernando Costas

Nota:

La película se puede descargar en el siguiente enlace. Es necesario registrarse y luego buscar por el título de la cinta en la categoría correspondiente.
http://www.directoriowarez.com/

2 comentarios:

Helio Jenné dijo...

Achernar, seu blog é lindo e repleto de informações interessantes. Como esta excelente crítica ao filme "El Último Mohicano", um dos meus preferidos, por diversos motivos: fotografia esplêndida, trilha sonora de primeira e a história comovente. Parabéns pelo bom gosto!
Um abraço desde Rio de Janeiro!

Achernar dijo...

Helio Jenné:

Muchas gracias por sus palabras. En efecto, "El ültimo de los mohicanos" es una película excelente y aunque es de vieja data apenas la vi hace pocos días en VHS. Los paisajes son espectaculares, el guión magnífico y la banda sonora es de una belleza majestuosa y adecuada al ritmo de la película. Esa película me cautivó, es muy realista, conmovedora, maravillosa. Desde ahora es una de mis preferidas junco a "La casa del lago", un film que le recomiendo.

Un abrazo desde Caracas, Venezuela.