sábado, 25 de abril de 2009

Cata y Cuyagua, dos pedacitos de cielo aragüeño

Bahía de Cata
Cuyagua
Cuyagua
Cuyagua




Protector solar, cava, sombrilla, una toalla y el traje de baño que nunca debe faltar, son las cosas que deben empacarse junto a las ganas de pasar un buen rato para olvidar el estrés y disfrutar de unas sanas vacaciones buenas, bonitas y baratas en unas de las tantas playas hermosas que ofrecen las costas aragüeñas.

Para llegar a la Bahía de Cata y a la remota Cuyagua, se deben atravesar los 43 Km. de largo del Parque Nacional Henry Pittier. Este famoso bosque tropical nublado es tomado como ruta migratoria de infinidad de especies de aves y mariposas, que pasan en su peregrinación de un continente a otro. Se debe ser muy precavido en esta angosta carretera ya que, en temporada, suele ser bastante transitada y, de las 450 curvas, algunas son peligrosas para conductores inexpertos. Cuenta con diversas paradas y miradores espectaculares, sobre todo el parador turístico Rancho Grande donde se comen una arepas con chocolate caliente que nos hacen dudar por un momento si vamos a la playa o a la montaña.

Camino a la Bahía de Cata

Una vez atravesada la montaña, se llega al pueblo de Ocumare de la Costa, del cual son representativas su iglesia y sus dos plazas, Bolívar y Miranda. A 3,4 Km. en dirección norte, se llega a la redoma de La Corina, donde hay una bomba de gasolina y salen carreteras a El Playón, La Boca y, a la derecha, Cata y Cuyagua. Antes de llegar a Cata, es imperdonable dejar pasar alguno de los dos miradores en los que se puede ver por completo la bahía.

inmensa bahía de 800 x 35 m, bordeada de palmeras, arena blanca y, frecuentemente, oleaje moderado, cuenta con restaurantes, baños, alquiler de sillas y paseos en banana, que pueden ser disfrutados sin temor a que le pase algo al vehículo ya que el estacionamiento es amplio y está vigilado. Para quienes llegan con intención de acampar en esta hermosa costa, con solo pagar una pequeña tarifa, pueden armar su carpa y disfrutar de la brisa y el mar, pero eso si, no debe faltar nada ya que el pueblo más cercano está a 5 Km. de allí. Cuando se necesite hielo y agua pueden ser adquiridos en uno de los tantos locales de comida frente al mar. Si en algún momento a alguien le provoca tomar agua de coco no debe dudar en preguntar por el famoso “Supercoco”, quien, personalmente, se encargará de bajar el que usted le pida, únicamente con un machete en la mano y sin necesidad de escaleras. En el muelle se puede alquilar una lancha que traslade a la familia hasta Catica, la pequeña playa del lado este de la bahía y pasar el día al otro lado del mar. Para las personas más atléticas también existe un camino por la montaña para llegar a este pedacito de cielo.

Es impresionante ver como la montaña se adentra en el mar formando esta bahía maravillosa donde lo único que nos despega del paraíso, son las dos torres residenciales que elevaron hace años y que han sido fuertemente criticadas. Por otra parte, el ambiente es completamente familiar, aunque no está de más ver, de vez en cuando, una patota de jóvenes haciendo de las suyas en las fiestas que se organizan para las temporadas altas. Pero, sin duda alguna, el mejor ambiente juvenil, fiestero y lejos de toda civilización lo encontramos en Cuyagua, 30 minutos más allá.

l paraíso del Surf
Desde la redoma La Corina y la tranquilidad primitiva de Cuyagua hay un trecho de 23,5 Km. que se cubren, en automóvil, en unos 45 minutos. Lamentablemente, esta carretera está muy deteriorada y se debe ser muy prudente ya que hay algunos trechos donde el canal de la izquierda, prácticamente no existe. Cuyagua, al igual que Cata, está ubicada entre los cocotales del valle inferior y las haciendas de cacao que se extienden más arriba hacia las montañas. Después de pasar el pueblo, se sigue por la carretera que va siguiendo el lindero del río, el cual se puede apreciar ala derecha y hasta se puede disfrutar un rato de sus abundantes pozos.

Es importante destacar que Cuyagua no es una bahía, sino una larga playa oceánica de 1km x 60 m, poblada de muchos cocoteros que, además de prestarse para guindar las hamacas, dan una sombra y brisa espectacular para pasar el día. La playa es completamente primitiva y, sin embargo, la mayoría de sus visitantes llevan los implementos para acampar y quedarse varios días durmiendo sobre la arena y cocinando frente al mar. No cuenta con servicios públicos pero a cambio hay un río que desemboca en la playa donde el público puede quitarse un poco el agua salada del cuerpo. Debido a que es un lugar desprotegido totalmente del oleaje, Cuyagua se ha convertido en un spot del surf y se puede apreciar como las gigantescas olas llegan hasta la orilla. No existe estacionamiento vigilado así que la gente estaciona en la playa.


Fuente: Valencia.com.ve

Fotos: Federico Neuenschwander

4 comentarios:

Tu Vecina Day dijo...

Ummm que rica todo tu información querida amiga,sobre todo las imágenes ;)gracias por el ratico.. y eso que todavia nos faltan unos diítas para estar por allá en rato en esas preciosas playas pero tu post me pre-deleitó jeje

Besotes.

Achernar dijo...

Tu Vecina:


Esos son los lugares que suelo visitar en vacaciones. Cuando tenía casa en El Playón conseguíamos el dorado fresco en La Boca, para el almuerzo. Ahora me tengo que alojar en el EcoLodge.

Abrazos

Doctor Monique dijo...

Hola, te escribo para proponerte un intercambio de enlaces, ojalá te animes ya que me agradó mucho tu sitio. Tengo unas pocas páginas linkeadas en mi Blogroll y me gustaría completar esa lista intercambiando un enlace de texto con blogs relevantes y bien hechos como el tuyo. Espero te animes.

Saludos y éxitos
Doctor Monique
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Midas dijo...

Me encanto este post. Eso del alquimista cosmico esta super interesantisimo!