domingo, 21 de junio de 2009

¡Oh, servidor! ¿Dónde me buscas? ¡Mira! Estoy a tu lado.


Poemas de Kabir

Nacido en las cercanías de Benares (India) de padres mahometanos, en el siglo XV de nuestra era, Kabir fue discípulo del célebre Ramananda, seguidor del legendario Ramayuna. Pobre, artesano, seguramente analfabeto, las obras que se le atribuyen, influenciadas por los Vedas, el Corán y otros textos clásicos, pertenecen a sus palabras, que han sido transmitidas por sus discípulos.




¡Oh, servidor! ¿Dónde me buscas?
¡Mira! Estoy a tu lado.
No estoy en el templo, ni en la mezquita, ni en en la kaaba, ni en kailash.
Tampoco estoy en los ritos, ni en las ceremonias,
ni en el Yoga y las renunciaciones.
Si eres un verdadero buscador, me verás en el acto:
te encontrarás conmigo en un único momento
Dice Kabir: "¡Oh, Sadhu! Dios es el aliento de todo lo que respiro"





Inútil es pregunatarle a un santo a qué casta pertenece, el sacerdote, el guerrero, el artesano y las treinta y seis castas, buscan por igual a Dios.
Es necedad preguntar a qué casta puede pertenecer un santo.
Ha buscado el barbero a Dios, igual que la lavandera y el carpintero.
Hasta Raidas ha buscado a Dios.
El Rishi Swapacha perteneció a la casta de tintoreros.
Hindues y Mahometanos han alcanzado ambos, ese fin, donde no hay diferenciación.



¡Oh, amigo! Espéralo mientras vivas, conócelo mientras vivas, compréndelo mientras vivas, pues en la vida esta la liberación.
Si no rompes tus ligaduras mientras vives, ¿qué esperanza de liberación hay en la muerte?
La idea de que el alma tendrá unión con El porque ha salido del cuerpo, es sólo un sueño vacío.
Si a El se le encuentra ahora, se le encuentra después.
Si no es asi, sólo vamos a morar en la ciudad de la muerte.
Si logras la unión ahora, la tendrás luego.
Báñate en la verdad. Ten fe en el nombre verdadero.
Es el espíritu de búsqueda lo que ayuda, yo soy esclavo de ese espíritu de la búsqueda.





1 comentario:

moderato_Dos_josef dijo...

Excelente poeta Kabir. Había oído hablar de él pero nunca leí nada suyo. Hay tanto para leer y leemos tan poco! Un abrazo Achernar.