jueves, 27 de marzo de 2008

Destino y vidas pasadas: cómo se aspecta la fatalidad en su futuro


Destino y vidas pasadas: cómo se aspecta la fatalidad en su futuro.

Su destino puede cambiarlo por uno mejor al romper las ataduras provenientes de las vidas pasadas en sus formas de juramentos, pactos y juzgamientos.

El destino en una gran parte lo determinamos en el tiempo presente, el ahora, desde el cual podemos determinar nuestro futuro a nuestro favor y lograr nuestros mejores intereses. Pero, al mismo tiempo, de alguna manera, el futuro puede ser determinado de otra manera, en contra de nuestro interés debido a algún aspecto oculto dentro de nuestra mente. Estos aspectos ocultos parcialmente favorecen la fatalidad o pueden llegar a hacer que la fatalidad tenga un rol dominante en nuestro futuro. Los aspectos ocultos que juegan a favor de la fatalidad pueden provenir de alguna, algunas o varias vidas pasadas hasta que en una de nuestras reencarnaciones, incluyendo la vida presente, nos damos cuenta de su influencia negativa y rompemos esa o esas ataduras que estaban ocultas para siempre.

Los conceptos que se describen aquí no descartan la posibilidad de la fatalidad proveniente de la cría durante la infancia, desde otros desarrollos en nuestra vida social después de la infancia, de los genes heredados. De todos modos, la fatalidad causada por los juramentos, pactos y juzgamientos casi siempre tiene su base en la mente subconsciente donde se alojan todos nuestros recuerdos de las vidas pasadas y de la vida actual.

La fatalidad puede ser determinada por los juramentos, pactos y juzgamientos y eso significa que nuestro futuro esté controlado por la fatalidad debido al poder de esas situaciones que condicionan favorablemente el desenlace o dosificación de la fatalidad en nuestro futuro.

Para muchos aspectos de nuestras vidas venimos bien equipados por los genes que heredamos de nuestros padres, por su crianza apropiada y por aquellos aspectos que corresponden a las vidas pasadas. Para otros aspectos no estamos bien equipados y eso implica que la fatalidad tiene un poder mas dominante para controlar nuestro futuro en ciertas áreas específicas de nuestras vidas.

Mucha gente ha hecho juramentos durante sus vidas pasadas, para bien o para mal, y el problema es que para algunos sus juramentos han sobrepasado los límites del tiempo en que sus palabras fueron expresadas para extenderse en el resto de las vidas. Podemos mencionar los votos de pobreza, castidad, celibato, sufrimiento y pureza, los que suelen ser parte de las vidas pasadas y cuya duración está definida para el resto de una vida y no más allá. Otros juramentos pueden haber sido de amor eterno o de venganza contra otra persona o personas más allá de límite de una vida.

Un juramento hecho bajo una fuerte intencion puede proyectarse hacia las vidas siguientes sin límites para su duración. De esta manera, el mismo tipo de fatalidad se hace recurrente por una serie consecutiva de vidas pasadas. Por ejemplo, podemos vivir el juego de la venganza todo el tiempo y nunca dejar de vivirla. Todos esos juramentos de las vidas pasadas pueden convertirse en limitaciones que restringen nuestra libertad de elegir nuestro futuro por uno mejor.

En otras palabras, esos juramentos o pactos suelen hacer que la fatalidad tenga una base firme en todo momento presente haciendo así que nuestro futuro cumpla con el correspondiente patrón de fatalidad.

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Karmas de las relaciones personales y amorosas, algunos tipos o patrones

Las lecciones específicas que tienen que ser aprendidas antes de alcanzar el siguiente nivel espiritual superior definen los tipos particulares de relaciones amorosas y personales que deben escogerse para conseguirlo. Para aquellos que se convierten en adictos a su relacion amorosa hasta el punto de no poder salirse de esa relación a pesar del daño personal o por el solo el hecho de sentirse "atrapados" en esa relación, lo que por sí mismo causa daño personal, la lección que necesitan para resolver su karma puede requerir de darse cuenta que están buscando el amor fuera de ellos mismos cuando lo que que realmente está en juego es amarse a ellos mismos, o darse cuenta bien de que la relación significa amar y ser amado al mismo tiempo. No nos referimos al amor real aquí, nos referimos a relaciones que se mantienen por razones diferentes al amor por uno o los dos miembros de la pareja, como lo son el temor a la pérdida de imagen personal, o a un condicionamiento mental que no se ha hecho consciente para la persona.

Algunos karmas de las relaciones ocurren cuando ambos miembros de la pareja entran a jugar dentro de la relación tomando cada uno el rol opuesto como el de víctima por parte de uno y de victimario por parte del otro miembro; de perseguidor y perseguido, rescatador o rescatado. Estos tipos de karma son causados por ideas erradas y ríigidas acerca del control de la relación de parte de uno o de los dos miembros de la pareja. Todos estos tipo de creencias o ideas contraproducentes que forman parte de la relación crean un impedimento para que ambas personas crezcan en lo espiritual y emocional. La ruptura de la relación, el sufrimiento, y el rechazo social que trae este tipo de relación puede resultar en lecciones necesarias para el aprendizaje de ambos.

Las relaciones donde un miembro de la pareja es dependiente respecto del otro implica situaciones de poder que son comunes al karma de las relaciones personales. Esas situaciones de poder tenden a ser revertidas por el lado de quien es dependiente, y las tensiones aparecen más claras cuando cuando ya es tiempo para que el dependiente recupere el poder que el o ella cedió en la relación. La lucha por el poder ocasiona un aprendizaje para ambos miembros de la pareja.

Otro tipo de karma de las relaciones es el de la retribución el cual incluye la compensación a la persona que fue traicionada, dañada o rechazada sin consideraciones por sus sentimientos heridos en una vida pasada (o en la actual). El miembro de la pareja que traicionó o rechazó al otro en una vida pasada puede encontrarse en la vida actual en la situación contraria: él o ella es traicionada o rechazada por la otra persona. Este tipo de lección karmática no necesariamente implica una separación o heridas emocionales profun- das debido al aspecto de la reparación del karma retributivo. La lección aquí puede ser para aprender la importancia de ser leal o para aprender a manejar bien el rechazo hacia otros en esta y en las vidas futuras.

Otros karmas de las relaciones amorosas se dan con patrones de traición, siendo la infidelidad el caso más común. La lección que resulta de esto puede ocurrir por la experiencia vivida después que la infidelidad es descubierta por los sentimientos heridos que causan una intensidad negativa en la relación, el abandono de la relación por quien resulta traicionado, y aún por el abandono de la tercera persona en el triángulo amoroso para evitar las responsabilidades o posibles problemas acarreados por la situación. La lección que se aprende puede ser acerca de la sinceridad en la relación, para reconocer y resolver los errores de comunicación, para darse cuenta de la falta de entendimiento de las necesidades del otro miembro, o simplemente para reconocer una relación equivocada...


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