domingo, 16 de marzo de 2008

La naturaleza de la predicción


La naturaleza de la predicción

Tomado de:

Liz Greene:

"The Horoscope in Manifestation"

CPA Press, Londre, 1997.

¿Cómo interpretamos los tránsitos y progresiones desde una perspectiva psicológica? Me gustaría comenzar diciendo que, aunque la naturaleza interna de nuestra investigación estaría clara para cualquier estudiante de astrología con una tendencia psicológica, de ningún modo estoy denegando el valor y la larga tradición del trabajo predictivo en astrología. Pero ambos no se excluyen mutuamente. "Psicológico" no significa solo "interno". Demasiados de nosotros hemos tenido la experiencia de pronósticos acertados de un tipo específico y concreto como para pretender que los planetas no se relacionan tanto con el mundo exterior como con el interior, o que es imposible predecir cierto tipo de sucesos en ciertas ocasiones.

Hace muchos años di un seminario para el Wrekin Trust que entonces se transcribió, editó y se convirtió en un libro llamado "Los planetas exteriores y sus ciclos" Mientras examinaba la carta natal de la Unión Soviética hice, de pasada, una predicción sobre su futuro. En realidad fue una especie de corazonada porque en esa época yo no tenía muchos conocimientos sobre las sutilezas de la astrología mundana. Mi predicción, bastante ingenua, se basaba en el hecho de que Plutón alcanzaría la conjunción con el Sol natal de la Unión Soviética al cabo de siete años. Ya había observado que cada vez que un tránsito poderoso tocaba a su Sol natal en Escorpio cambiaba el liderazgo del Soviet. En términos mundanos, se trata de una conclusión claramente obvia y simple ya que el Sol en la carta nacional representa, entre otras cosas, a la jefatura de la nación.

La razón por la que yo esperaba un derrumbamiento, en vez de otra típica lucha por el liderato, era que Plutón da bastantes más rodeos que los otros planetas exteriores. Tiende a limpiar todo en profundidad y nada queda después de su forma o estructura originales. Había otros tránsitos - por ejemplo el de Urano-Neptuno-Saturno en conjunción en el primer decanato de Capricornio, aproximándose a la Venus de la Unión Soviética en la casa 4ª - que sugerían que este inminente colapso iba a ser como una ruptura matrimonial. Se trataría de una desintegración desde "adentro", más bien que desde "afuera", y todos los diferentes países satélites podrían empezar a pedir el divorcio. Así es cómo lo interpreté entonces y en 1982 no había nada que indicara los acontecimientos venideros. Ciertamente que un nuevo líder estaba en las cartas pero un derrumbamiento total era impensable. En los siete años siguientes, por lo tanto, no volví a pensar en ello; luego todo vino a pasar como había previsto. Hay muchas situaciones, tanto mundiales como personales, en las que los astrólogos pueden hacer pronósticos ajustados.

Sin embargo, centrarse solamente en el lado predictivo de la astrología es como un si un médico se fijara solo en un sistema corporal en vez de considerar al individuo completo y la interrelación entre cuerpo y mente. A lo largo de los años me he convencido de que un gran porcentaje de lo que creemos predestinado, en cuanto a tránsitos y progresiones, no se trata en absoluto de la acción del destino si no de la de nuestros complejos inconscientes. Como individuos y como colectividad contribuimos inconscientemente a crear situaciones, o sumergirnos en ellas, que activan emisiones internas, bien porque las hemos estado evitando en el pasado o, simplemente, estaban ya maduras y el momento adecuado, el kairos, ha llegado.

Sería muy estúpido imaginar que todas las situaciones de la vida son creación del individuo, porque muchas no lo son. No se puede decir que seis millones de judíos tenían unos particulares aspectos, por tránsitos o progresiones, que significaban que los iban a llevar a campos de concentración. Es absurdo sugerir tal cosa, lo mismo que una excusa a nuestro derrumbamiento inconsciente cuando tales actos de brutalidad ocurren a nivel masivo. Hay movimientos colectivos y cataclismos, así como desastres "naturales", tales como inundaciones y terremotos, que pueden reemplazar a la elección, complejos y voluntad individuales. También puede haber otros factores espirituales más profundos sobre los cuales no estoy en posición de hacer comentarios.

Mucha gente en el mundo astrológico cree en el karma. Yo no soy incrédula, pero siento que todo es mucho más complicado que lo que alguien, alguna vez, llamó "la teoría del ding-dong" - uno fue bueno o malo en la última vida y por tanto se ve recompensado o castigado en ésta. Como la moralidad es tan profundamente subjetiva y una cosa tan relativa, le doy poco valor a tales aproximaciones simplistas al reino del espíritu. Pero bien puede haber algo que continúa, a través y más allá, de una encarnación mortal particular que acumula "sustancia" de acuerdo a las elecciones hechas en cada vida, y que actúa como un imán para el tipo de experiencias que atraemos. Esto puede ser también un factor que está claramente por encima de los esfuerzos de una vida para llegar a su propio conocimiento. También puede haber factores en la herencia familiar sobre los que no tenemos control. Aunque no parezca justo somos los herederos de conflictos y complejos de familia que han cristalizado a través de muchas generaciones y a menudo actúan como algún tipo de fatalidad. Si tales conflictos han permanecido mucho tiempo sin resolverse, nos podría faltar movilidad para escoger, o evitar, ciertos acontecimientos y cualquier persona, indudablemente, posee mayor libertad de elección si no arrastra una herencia psicológica acumulada.

Así pues hay muchos factores además de la conciencia individual que determinan cómo se van a expresar los tránsitos y las progresiones. Sin embargo, un gran porcentaje de lo que creemos que puede ser predecible puede no serlo en absoluto, una vez que la conciencia individual ha empezado a traspasar los límites de lo que experimentamos como realidad. Por esta razón creo que necesitamos intentar vivir como si tuviéramos la libertad de trabajar con nuestros tránsitos y progresiones en un nivel psicológico. Entonces podremos tener espacio para transformar o alterar sucesos futuros, o tratar más creativamente con cualquier cosa que es nuestra propia elección debido al trabajo con los complejos inconscientes. Al mismo tiempo descubriremos bastante pronto aquello en lo que no tenemos verdaderamente elección y podemos aprender a aceptarlo con la esperanza de vivir con nuestras necesidades con un espíritu más tranquilo.

Uno de mis principales objetivos al explorar este tema es sugerir que tenemos más libertad de la que pensamos en niveles de los que inicialmente no somos conscientes. Si podemos aprender a trabajar con los movimientos planetarios con más intuición y menos con una interpretación tan literal como "Urano se acerca sobre tal y por tanto pasará tal-y-cual", podríamos descubrir lo que Pico de la Mirándola quería significar cuando dijo que los seres humanos somos co-creadores con Dios. La interpretación literal no nos justifica como astrólogos. También puede ser francamente destructiva porque, desde luego, es algo así como una profecía auto cumplida. Como nuestras percepciones se distorsionan invariablemente a causa de nuestros complejos individuales, nos inclinamos a interpretar los tránsito y las progresiones, no tanto de acuerdo con lo que puedan significar si no de acuerdo a lo que nuestros complejos nos dicen que nos "harán". Incluso el astrólogo "tradicional" más ortodoxo no es realmente capaz de ser objetivo cuando se trata de predecir acontecimientos. Incluso ni siquiera podemos estar seguros de qué es realmente un "suceso", ya que depende mucho de cómo y cuándo la persona se da cuenta qué ha ocurrido. Nuestras suposiciones sobre el futuro están tan fuertemente teñidas por nuestras propias psiques como nuestras suposiciones sobre el presente.

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Una aproximación psicológica a tránsitos y progresiones presenta un reto mayor que una literal porque implica tomar responsabilidad por lo que está simbolizado en las configuraciones de nuestra propia carta natal. También requiere aprender a trabajar con técnicas tradicionales de predicción en más de un nivel. Esto no significa que no tiene valor tratar de darle sentido a cómo un movimiento planetario va a actuar, posiblemente, a nivel material. Es tan estúpido ignorar este aspecto de la vida como lo es ignorar el psíquico. Si uno tiene el Sol progresado en cuadratura a Neptuno en la casa 2, mientras Saturno transitando está en conjunción con Neptuno natal, no sería una buena idea entrar en una asociación de negocios con alguien de quien apenas se sabe sobre su trasfondo y credenciales. La aplicación concreta de los principios astrológicos puede ser muy valiosa para nosotros pero si no contamos con la comprensión psicológica precediendo a cualquier interpretación literal, creo que, la mayor parte de las veces, podemos crear nuestro propio destino, manifestar nuestras propias predicciones y generar un sufrimiento considerable cuando no es necesario hacerlo en absoluto.

Niveles de expresión

1. Significado o teleología

Ahora me gustaría examinar los diferentes niveles en los que los tránsitos y progresiones posiblemente se van a expresar. Hay tres niveles principales en los que los movimientos planetarios parecen operar. Alguno de vosotros puede pensar en más de tres, pero yo he encontrado esta división bastante útil para una visión general. El primer nivel es el que posiblemente le interesa más al astrólogo inclinado a la espiritualidad - el significado más profundo de un tránsito en particular o de un aspecto progresado. Por "significado" me estoy refiriendo a su teleología - su propósito final en cuanto a la evolución de la personalidad, el alma, o ambos. Los que tenemos una inclinación religiosa o espiritual creemos que el cosmos tiene algún tipo de proyecto y que las experiencias que acontecen en una vida individual tienen un sentido. Los sucesos, por tanto, tienen un designio oculto, una función educativa y, si podemos crecer gracias a lo que nos ocurre, estamos cumpliendo algún proyecto espiritual o evolutivo mayor.

El que tal proyecto cósmico exista realmente es un tema controvertido. Por muy ciertos que estemos sobre la existencia objetiva de ese patrón más profundo-que es otro modo de decir que Dios o los dioses existen-ninguno de nosotros está en disposición de probarlo. Podemos, en efecto, proyectar una idea del significado sumamente personal sobre un universo absolutamente arbitrario y desconectado. Pero incluso, si éste fuera el caso, la gran mayoría de la gente experimenta la vida como algo dotado de un significado y propósito y esta convicción, tanto si es una proyección o no, es lo que la mantiene viva. Es psicológica y espiritualmente creativa incluso si no es "verdad" en un sentido científico.

Cuando contemplamos los tránsitos desde esta perspectiva nos preguntamos ¿ Qué se supone que debo aprender de esta conjunción de Saturno transitante a mi Sol? Esta progresión de Venus en cuadratura a Plutón natal ¿qué se supone que me va a enseñar? ¿Qué puedo descubrir cuando Urano transitando está en oposición a mi Luna? ¿Cuál es el potencial positivo de este Marte progresado en sextil a Quirón? Este acercamiento a cualquier tránsito o progresión le da una dimensión en extremo importante. Aunque he usado el término "espiritual" es tan psicológico como una exploración de complejos paternales, porque estamos considerando los movimientos planetarios en cuanto a la evolución de la psique. Deberíamos tomar este punto de vista como perteneciente a la psicología transpersonal o arquetípica, en vez de psicología reductiva. Pero es psicológica de todos modos. Sin esta perspectiva estamos tratando a la astrología y a nosotros mismos de forma meramente mecánica.

Algunos astrólogos se centran casi enteramente en este nivel y consideran otros niveles demasiado negativos o materialistas. Mirarán a Plutón transitando sobre Quirón natal, o Venus progresada en cuadratura a Saturno, y hablarán en primer lugar sobre lo que ofrecen en cuanto a crecimiento. No digamos cuando Saturno va acercándose a la oposición al Sol natal en la casa 5. Si nos acercamos a ese tránsito desde una perspectiva teleológica podemos hablar de un desarrollo del sentido de quien es uno como individuo. De este tránsito uno podría conseguir un sentido más fuerte de identidad, una percepción más clara de propósito y la realización de los propios talentos creativos. Los retos del mundo material pueden ser dolorosos pero, en última instancia, tener como resultado un compromiso más profundo con una dirección vocacional particular. Cualquiera de los acontecimientos que ocurran, no importa lo difíciles que sean, "pretenden" hacer que uno sea más consciente de sí mismo.

La aproximación teleológica en sí misma es suficiente a menudo con tránsitos y progresiones suaves, como Júpiter transitando en trígono a la Luna, o el Sol progresado en sextil a Urano. Cuando experimentamos movimientos planetarios armónicos tendemos a "conectarnos" a una sensación de proyecto cósmico y bondad, y estas interpretaciones corresponden a cómo nos sentimos en ese momento. El significado y la respuesta emocional en la época del tránsito o progresión parecen estar de acuerdo. Cuando movimientos planetarios menos atractivos llegan, uno podría todavía interpretarlos como posibles. Frecuentemente esta aproximación puede ser maravillosamente sanadora en medio de la agitación, el estrés y el dolor.

Podemos ver venir una verdadera pesadilla planetaria y necesitar preguntarnos qué posibilidad de crecimiento podría esconderse bajo todo el estrés. Es muy importante que lo tengamos en cuenta y seamos capaces de comunicarlo, pero también podemos recordar que, aunque el significado sea profundo y positivo, el individuo que está experimentando tales tránsitos y progresiones puede no estar en condiciones para escuchar esas posibilidades evolutivas. Para mucha gente, particularmente la que está acostumbrada a ver la realidad desde una perspectiva puramente material o extrovertida, el significado y el potencial más profundos de un tránsito o progresión difícil pueden no ser accesibles hasta mucho después. Mientras lo atraviesa se dará cuenta y no podrá percibir nada excepto el conflicto y el dolor.

2. Material emocional

Los aspectos por tránsitos y progresiones también implican un nivel de expresión emocional. Éste también es psicológico, pero concierne más a las respuestas del individuo, tanto en cuanto a sentimientos como a los complejos inconscientes que se activan. Tanto el pasado como el presente se ven involucrados generalmente. Nuestras respuestas emocionales en la época de un tránsito o de una progresión son extremadamente complicadas y dependen mucho del grado de autoconocimiento que hayamos conseguido, de lo fuerte que sea el ego, qué grado de control podemos ejercer con los sentimientos que se activan y de lo que sepamos sobre nuestros complejos paternales.

Casi invariablemente experiencias ya pasadas se activan por cualquier tránsito o progresión importante, especialmente si otros similares ya tuvieron lugar en el pasado, y necesitamos considerar qué tipo de memorias y asociaciones hemos incrementado tras sucesivos movimientos planetarios a un emplazamiento natal en particular. También, una experiencia que finalmente puede ser positiva y enriquecedora en significado, por su propia naturaleza, puede requerir un sufrimiento como parte del proceso. Todos estos factores se ubican en el nivel emocional y por ello la respuesta emocional a un tránsito puede ser tremendamente diferente de su teleología.

Podría parecer que no hay relación en absoluto entre el significado de un aspecto por tránsito o progresión y cómo uno lo siente y se comporta realmente en ese tiempo. El astrólogo, ni qué decir el cliente, puede sentirse tremendamente confuso. He visto acercarse tránsitos fantásticos de Júpiter que se sintieron como cualquier cosa menos maravillosos Tendemos a sentarnos y a esperar a Júpiter ilusionados pensando "Oh, qué estupendo, algo fantástico me va a suceder cuando Júpiter conjunte a mi Sol". En efecto algo maravilloso puede pasar desde la perspectiva teleológica, pero lo que ocurre en la vida real puede ser una pesadilla emocional.

Si, por ejemplo, uno es una persona con mucha tierra, con cantidad de planetas en Tauro y un Saturno fuerte, con una poderosa necesidad de estructuras y estabilidad, y ha estado fielmente casado durante treinta y tres años, tiene tres hijos, dos coches, un empleo estable y una gran casa hipotecada y Venus progresada llega a su Júpiter natal, en la casa 5, lo que sucede puede ser cualquier cosa menos maravilloso a nivel emocional y material. Los astrólogos debíamos saber que la apertura de corazón que esta progresión refleja sería, precisamente, lo que esa persona necesita. Pero mientras tanto ¿qué le va a decir a su esposa? Y ¿puede permitirse los gastos del juzgado?

Depende mucho de cómo uno está llevando su propia vida y si está en contacto con las diferentes configuraciones de su carta natal. Es improbable que alguno de nosotros pueda afirmar que está en contacto con todo lo que hay en nuestro interior, por eso la cuestión es el grado de inconsciencia. Si una persona se ha casado pronto por razones sociales o de seguridad y ha reprimido despiadadamente los excesos potenciales de un Júpiter en la 5ª casa, tal aspecto progresado puede desatar una gran cantidad de conflictos y sufrimiento. La persona puede enamorarse de alguien que no es su esposa o esposo y entonces afrontar las consecuencias. Algunas veces es la esposa quien activa ese Júpiter renegado. No es infrecuente ver este tipo de experiencia, aparentemente delegada, en cartas de clientes o en nuestras propias cartas. Uno se sienta a esperar a que lleguen el Príncipe o la Princesa. Encantadores cuando Urano transitando toque a Venus natal y, en vez de eso, es la propia pareja la que se marcha. ¿Porqué somos tan reacios a entender que la psique inconsciente afecta tan poderosamente a la forma en que se expresa un tránsito o una progresión?

Algunas veces puede experimentarse una gran depresión con un tránsito aparentemente feliz. He visto esto muy a menudo cuando están implicados los llamados Benéficos. Júpiter llega al Sol natal de uno, o el Sol progresado conjunta a Venus y el astrólogo supone que ha llegado un tiempo de felicidad y plenitud. En su lugar, la persona se hunde en un agujero negro. Los conflictos pueden activarse por una experiencia feliz reflejando sentimientos de culpa relacionados con los padres y profundamente enraizados. O puede ser que Júpiter nos haga darnos cuenta de potencialidades no vividas que pueden exacerbar el sentimiento de fracaso. Si estamos tan cimentados en una estructura rígida que hemos cortado todos los accesos a posibilidades futuras, podemos preguntarnos: ¿Qué sentido tiene la vida? Júpiter puede estar conectado con la depresión profunda porque el espacio entre nuestras posibilidades y nuestra situación presente puede revelarse como una verdad dolorosa en un momento cegador y esta brecha puede hacernos sentir avergonzados de cómo hemos estado desperdiciando nuestras vidas.

Por eso la respuesta emocional a un tránsito o progresión puede ser muy diferente a su significado. Necesitamos ser capaces de conectar con un cliente que está atravesando un estado emocional que guarda poco parecido con lo que entendemos como la teleología del tránsito o la progresión. Podemos estar tan seguros de lo que significa un particular movimiento planetario que olvidamos que la persona puede no sentirlo así en absoluto. Él o ella puede estar muy asustado por lo que está pasando, incluso, aunque a nivel teleológico vaya a ser transformador. Nosotros podemos saber que el resultado final será positivo, pero el cliente quizá no lo sienta de ese modo. Y si no podemos identificarnos con su situación emocional en ese momento y explorar cualquier tema psicológico personal que pudiera ayudarle a encontrar una forma de llegar al significado más profundo, entonces todas nuestras esclarecidas interpretaciones acabarán sonando como algo sin sentido.

Un nivel sin el otro está incompleto. Es importantísimo entender cómo se siente la gente bajo tránsitos difíciles. Muchos de ellos son muy dolorosos y resulta estúpido y de poca vista pretender que no lo son o que uno "debería" sentirse optimista. Si alguien con Venus progresada en cuadratura a Quirón está sentado diciendo "Soy muy desgraciado", no sería adecuado responderle, "Tonterías, deberías sentirte positivo y entusiasmado porque estás en una etapa de curación". Ciertamente podemos hablar de curación, pero también necesitamos empatizar con la sensación de aislamiento, inferioridad y tratamiento injusto, que es lo más probable que la persona esté experimentando, para poder hacer comentarios inteligentes sobre cómo él o ella lo siente. También deberíamos hablar sobre el pasado, especialmente de aquellas épocas en las que Quirón se activó por otros tránsitos o progresiones importantes. Las emociones que acompañan a los cambios internos profundos muy a menudo son tremendamente penosas.

De alguna manera éste es el más complejo de los tres niveles de expresión, porque nos vemos confrontados con el misterio de la conciencia individual. La realidad emocional es la que liga el nivel de propósito con el de manifestación y también es el área en la que tenemos alguna oportunidad de ejercer la libertad de elección individual. Con el tiempo un asunto psicológico está tan solidificado que tiene que expresarse de forma concreta, solo podemos planificar el futuro, pero no deshacer lo que ya se ha entretejido con la realidad del presente. Este es en realidad el campo que Jung y Hillman llaman el alma, y es el mediador entre espíritu y materia.

La persona que tiene a Saturno transitando en oposición a su Sol natal, y según la teleología, tiene una oportunidad soberbia para aumentar su sentido de identidad personal, puede sentirse profundamente deprimida e insegura. Él o ella pueden sentirse como fracasados y todos los logros del pasado parecerles que no valen nada. Temas paternales pueden salir a la superficie, particularmente los conectados con el padre y el complejo de padre. Los retos de este tránsito pueden no percibirse como tales, si no como una victimización. Las cuestiones sobre las bases de la identidad personal deberían suscitarse y necesitarían aclararse muchas actitudes y opiniones con respecto a la vida para que una visión del mundo más sana pueda crecer en su lugar. La relación con lo masculino - en su interior y con los hombres en su vida - tendría que experimentar una completa reevaluación. Hay muchas cosas que la gente puede sentir bajo un tránsito de Saturno en oposición al Sol que no son muy agradables y, cuando la gente se siente mal, quiere saber que el astrólogo puede darse cuenta de su infelicidad y ayudarle a entender sus fundamentos. El astrólogo que está más inclinado espiritualmente necesitaría alguna experiencia en psicoterapia para trabajar en ese nivel.

3. Materialización

El tercer nivel de los tránsitos y progresiones es el de materialización. Aunque no todos, es en esta esfera en la que muchos métodos astrológicos más antiguos se centran. Trabajando en ese nivel el astrólogo se preocupa, en principio, de lo que ocurrirá en el mundo material con un tránsito o progresión particulares. Puede parecer una aproximación simple pero, en realidad, es bastante compleja. Hay muchos temas, internos o externos, que pueden afectar el cómo un movimiento planetario se materializará en un nivel concreto y de qué manera. Los complejos del individuo son factores importantes que tienden a materializarse si están demasiado cargados y disociados de la conciencia del ego. Si existe algo como karma, sería otro factor; y la herencia familiar, genética y psicológica, también es relevante. Y no deberíamos dejar de lado la importancia del entorno, especialmente las actitudes sociales y la visión del mundo predominantes, porque el individuo siempre se suscribe, en mayor o menor medida, al colectivo del que, él o ella, forma parte.

También puede haber un destino en cada vida - algo que el alma o Yo superior desee llevar a cabo en el trascurso de una vida en particular. En el pensamiento filosófico griego había dos tipos de destino que afectaban al individuo, erinyes y daimón. El primero puede compararse, a grueso modo, con la herencia ancestral y el último con el destino del alma o su propósito. Y parece haber también un destino colectivo - naciones o pueblos enteros pueden tener un destino específico en cuanto a la evolución humana y una herencia ancestral específica. Como individuos algunas veces nos vemos atrapados en movimientos que son mayores que nosotros, porque somos parte de una humanidad más amplia que, a su vez, está sintonizada con los ciclos planetarios. Por lo tanto compartimos las vicisitudes de esta amplia humanidad y tenemos que cargar con el bagaje psicológico que heredamos de nuestro trasfondo racial, religioso, social y nacional.

Estas son cuestiones filosóficas sobre las que cada uno de vosotros tendrá sus propias creencias y convicciones. Las estoy mencionando porque pueden ser factores a tener en cuenta en la materialización de tránsitos y progresiones. De todas estas áreas que he tocado, la única en la que podemos ser realmente efectivos como individuos es en la esfera de nuestros complejos inconscientes. Nuestra habilidad para reconocer, controlar, trabajar con ellos y trasformarlos será la que al final afectará al colectivo del que formamos parte. Puede, incluso, afectar a nuestro "karma". Detrás de la predicción de cualquier suceso siempre hay un individuo o un grupo de ellos. Al final nos vemos obligados a volver a nuestros propios jardines para contemplar qué es lo que crece allí, si queremos entender el porqué y qué tipo de sucesos podrían afectarnos.

¿Cuándo ocurre un acontecimiento?

Hay otro tema importante sobre la materialización de tránsitos y progresiones y la predicción de sucesos. El momento en que consideramos que va a ocurrir; entramos en la zona engañosa de lo que constituye un suceso y estamos en un terreno muy misterioso. Os daré un ejemplo de lo complicado que puede ser.

Recientemente tuve una segunda sesión con una clienta que vino la primera vez a verme hace varios años. No había sabido nada de ella desde entonces. Me fijé que Plutón transitando, en ese momento, se acercaba a Quirón, en Sagitario en su casa 5ª. Resultaba que unos años antes su padre había muerto. Mi clienta me dijo que cuando él murió el hecho no había significado nada especial para ella. Aparentemente era un no-suceso. Ella no había tenido una relación íntima con él. Creía que no sentía gran cosa por él y, por tanto, cuando murió fue como si nada hubiera ocurrido porque, para empezar, nunca estuvo presente. Así es como ella lo veía. Habíamos discutido la relación con su padre en la primera sesión y sus ideas no habían cambiado desde entonces. Yo no me inclino a pensar en el emplazamiento de Quirón como un área de la vida en la que el individuo no siente nada, pero mi clienta estaba convencida de que era así y así es como terminó la discusión sobre su padre.

La razón por la que vino a verme para una segunda sesión fue porque estaba muy preocupada por su cuñado que estaba enfermo. Éste había estado desarrollando pequeños tumores malignos y, aunque los médicos lo operaban y se los extraían, continuaban apareciendo otros nuevos y ella temía que pudiera morir. Lo que no podía comprender era que, aunque no estaba muy unida a su cuñado, la idea de su muerte la aterrorizaba. El considerar la muerte de cualquier otro, incluido su esposo (se había casado después de la última vez que la vi), no evocaba una respuesta tan drástica.

Por alguna razón el papel que este cuñado desempeñaba en su vida era bastante más importante de lo que ella pensaba. No se veían mucho. Tenían una relación amistosa, pero ella no estaba muy unida con la hermana que se había casado con él, tampoco había tenido ninguna fantasía erótica con él. No podía entender porqué entonces estaba en un estado de extrema ansiedad ante la mera idea de que este hombre pudiera salir de su vida. Ella llamaba a su estado "obsesión irracional", lo que era en realidad. Podríamos también fijarnos en que, además del tránsito de Plutón en conjunción a Quirón, Neptuno transitando cruzaba y volvía a cruzar por su Sol natal.

Gradualmente resultó evidente que el suceso real que provocaba su ansiedad era la muerte de su padre. Puede sonar raro porque ya había muerto, pero interiormente no lo había hecho en absoluto. No hubo duelo, tampoco separación emocional, ni sensación de pérdida, en la época de la muerte real. Sin embargo, la presencia de Quirón en la 4ª, combinada con un trígono Sol-Júpiter, me sugería que había sentimientos altamente ambivalentes sobre su padre, extremadamente positivos pero también extremadamente dolorosos, que había reprimido totalmente. Esta señora estaba habituada a reprimir prácticamente todo sentimiento. Aunque era muy inteligente tenía una laguna mental curiosa, como si tuviera la cabeza hueca.

La muerte real parecía coincidir con el tránsito de Plutón acercándose a Quirón natal, cuatro o cinco años después de la muerte física del padre. Para mi clienta su cuñado representaba el papel de padre. El Saturno de él, a 22º de Cáncer, estaba en oposición exacta al Sol natal de ella, a 22º de Capricornio. Él, evidentemente, se sintió profundamente responsable de ella, aunque apenas la veía, y ella respondía a sus cualidades saturninas como debe una hija. Podía confiar en él, le hacía sentirse segura. Siempre estaba allí, disponible. Era en extremo estable. Ella sabía que si alguna vez estaba en apuros, tanto financieros como emocionales, siempre podía contar con él. Nunca había tenido que hacerlo pero sabía que podía hacerlo si lo necesitaba. Le había asignado los sentimientos inconscientes de tipo infantil que con su verdadero padre estaban confinados ya que con él tuvo una relación, muy complicada y dolorosa, que había estado negando la mayor parte de su vida adulta.

Si intentáramos predecir los sucesos sugeridos por este tránsito de Plutón sobre Quirón en la casa 4ª, podíamos decir "Se va a mudar de casa o emigrar. O quizá se divorcie". O, si fuéramos un poco más atrevidos, podríamos decir: "Aquí está la muerte de uno de los padres que puede despertar algunos sentimientos muy dolorosos y confusos". La muerte del padre es una posible expresión de este tránsito ciertamente, en especial si tomamos en cuenta la conjunción de Neptuno transitando sobre el Sol. ¿Pero cómo puede morir el padre si ya está muerto?

Para mi cliente, el hecho de la muerte de su padre está sucediendo ahora. Es su realidad, aunque puede no ser la vuestra ni la mía. Esta muerte y todos los sentimientos dolorosos que le acompañan no tiene nada que ver con el padre de carne y hueso metido en su ataud. Ahora, por primera vez, mi cliente está encarando el miedo, el pánico y el duelo que se negó cuando su padre real se fue. Ella ha centrado esos sentimientos en un hombre que no es en realidad la persona por la que tiene esos sentimientos. Su cuñado es un sustituto, un anzuelo para su complejo de padre inconsciente. Si el cuñado morirá no está claro por el tránsito. En cierto sentido ni siquiera es relevante. Es la posibilidad de su muerte la que ha inducido una reacción tan poderosa. Podríamos decir que su posible muerte está sincronizada con la madurez de un complejo de padre que ahora está listo para hacerse consciente.

Este tipo de disociación de sucesos internos y externos trastorna nuestras nociones de lo que definimos como realidad. Un acontecimiento, en el sentido que refleja un tránsito o progresión, puede no resultar lo que nosotros pensamos que pueda ser, porque el tiempo en el que le ocurren cosas concretas a una persona puede no ser un reflejo verdadero de cuando pasan internamente. Nuestro reconocimiento emocional y el compromiso con lo que ocurre en nuestras vidas son lo que hacen a un suceso real. Recordamos qué es lo que nos ha impactado, y el impacto no coincidir en el tiempo con el suceso físico. El breve ejemplo que os he dado no es infrecuente. El tiempo en el que las cosas ocurren no siempre es el mismo en el que ocurren físicamente. Es por eso por lo que sucesos materiales pueden pasar con una inexplicable falta de tránsitos y progresiones relevantes, incluso si esperamos algo importante que nos muestra la carta.

Como otro ejemplo, vamos a considerar el final de una relación.¿Cuándo ocurre? ¿Cuándo dos personas se separan físicamente? Es obvio que no siempre es el caso, incluso cuando es la muerte la causa de la separación Para mucha gente esta relación está todavía viva y potente años después de la separación física, aunque un miembro de la pareja pueda estar enfadado todavía, herido por la pena e incapaz de superar la pérdida, a pesar de que el otro haga tiempo que se fue. Esto es particularmente trágico cuando una madre, o un padre, pierde un hijo y no puede procesar la pérdida. La habitación del niño puede conservarse como si fuera un museo, sin que se cambie ni mueva nada, como si se esperara que volviese de un momento a otro. Esto puede ocurrir también con parejas divorciadas. La foto del ex compañero no se quita de la repisa de la chimenea y a ningún nuevo amor se le permite sentarse en el sillón favorito del antiguo amor.

A menudo la gente no es muy consciente de ésto y se asusta de sus propias reacciones violentas cuando, algunos años más tarde, la ex -esposa o el ex - marido se vuelve a casar. Todo el infierno se desata aunque la pareja desaparecida haya estado congelada en un compartimento secreto del alma. Incluso si él o ella se ha ido físicamente, la presencia amada se ha quedado allí internamente y, cuando el ex - compañero se compromete en cualquier parte, toda la pena y el dolor se experimentan como si la separación acabara de tener lugar. En efecto ésta acaba de suceder, aunque puede haber ocurrido años antes, en un nivel concreto. Y puede ser cuando vemos a Venus progresada en conjunción a Plutón, o Saturno transitando sobre Venus, o Urano transitando en oposición a la Luna en la 7ª casa.

Cuando una relación termina puede hacerlo sólo para uno de los dos. Además, las relaciones algunas veces terminan mucho antes de su final real. Una pareja puede seguir viviendo en común toda su vida, pero la vida de la relación podía haber acabado dos, o diez, o treinta años antes. Esto también puede reflejarse por un tránsito o progresión relevante, incluso aunque no haya un acontecimiento físico. Los movimientos en la carta pueden describir el fin de algo pero puede no haber final visible ni suceso concreto. O el tránsito o progresión relevantes puede describir el final de algo bastante más tarde de que los demás digan "Oh, se acabó hace años". Los finales, como los principios, son altamente personales Cada persona necesita un tiempo diferente para digerir los sucesos. Algunos no significan nada para una persona y para otra son muy importantes. La misma muerte significa cosas diferentes para gente distinta; una persona puede sentirse llena de rabia y terror y negar su enfermedad mortal hasta el final, mientras que otra acepta la muerte, llena de paz, como un rito de paso, años antes de su tránsito real.

La percepción de un acontecimiento - su tiempo, su significado y la interpretación que le damos - se describe por el sincronismo del tránsito o progresión y, por tanto, los "acontecimientos" reales descritos por los movimientos planetarios son los que ocurren en la psique. Un suceso externo puede ser o no relevante para el individuo. Si uno tiene un tránsito o progresión poderosos un acontecimiento puede tener gran significado y darle un giro completo a su vida; pero si el mismo suceso ocurre en otro momento, cuando no hay una coincidencia de aspectos tan poderosa, se experimenta de forma totalmente diferente y puede no sentirse como "importante". El suceso en sí no lo es tanto como una entidad objetiva. Pero lo que uno experimenta internamente añade importancia y significado al suceso de acuerdo al tránsito o progresión con los que coincide.

Ya sé que es algo difícil de captar, porque nuestra forma habitual de interpretar la realidad es que cualquier cosa que ocurra "en el exterior" es objetiva. La manifestación física puede ser objetiva (aunque éso también se puede cuestionar), pero el modo en que la percibimos no lo es. Resulta algo confuso explorar las formas en las que nuestras percepciones colorean lo que está "afuera". Y lo que el horóscopo describe, incluidos los tránsitos y progresiones sobre los emplazamientos natales, son nuestras percepciones. Cuando Saturno transita sobre la Luna estamos predispuestos a percibir situaciones y a responderlas de un cierto modo, seguramente más realista, o más negativo, que cuando Neptuno transitando está sobre la Luna. Cuando Urano transitando está sobre Mercurio percibimos verdades diferentes a las que percibimos cuando Quirón transita sobre Mercurio. Cuando Júpiter lo hace sobre Venus nuestra experiencia con la gente es diferente que si es Plutón el que transita sobre Venus.¿Es la gente la que ha cambiado o somos nosotros? Y si en efecto es la gente ¿pueden nuestras percepciones cambiantes influir en el tipo de gente que atraemos, así como en las actitudes que nos muestran?

Si una separación tiene lugar durante un tránsito de Urano en trígono a Venus se sentirá completamente diferente que si ocurre bajo un tránsito de Plutón en oposición a Venus. A los ojos de los demás el hecho puede parecer el mismo. Joe Bloggs deja a su mujer y se fuga con su secretaria de dieciocho años. Pero si la esposa de Joe tiene a Urano en trígono a Venus, entonces probablemente, ella soltará un suspiro de alivio por haberse librado de él. Si tiene Plutón en oposición a Venus la cosa más amarga de toda la situación será la traición. Si Saturno transita en cuadratura a Venus estaría preocupada por la supervivencia material y un corrosivo sentimiento de inferioridad ante un rechazo humillante.

Nunca deberíamos subestimar la importancia de la dimensión subjetiva de los sucesos. La forma como se siente un acontecimiento, cómo se comprende y percibe y cuándo, realmente, se registra como realidad, será totalmente diferente dependiendo tanto del "clima" astrológico predominante, como de la carta natal, porque la persona recibe el suceso de modo individual. Esto complica nuestra definición de lo que constituye un acontecimiento. El nivel puede variar tremendamente, así como el momento. Y el hecho reflejado por un movimiento planetario particular puede, o no, conectarse con algo físico.

Las cosas se complican más cuando consideramos a los planetas lentos. Pueden quedarse fluctuando en su recorrido durante dos o tres años, incluso más en el caso de Plutón, haciendo aspectos particulares a la carta natal moviéndose hacia atrás y hacia delante mientras hacen sus estacionamientos directos y retrógrados. Toda una serie de sucesos aparentemente inconexos, pueden ocurrir durante los tránsitos de estos planetas exteriores y se percibirán a través de una lente coloreada por el tinte particular de este tránsito. Por eso todo lo que acontezca durante ese periodo parece llevar un sentimiento, o un propósito, similar.

Si estos mismos acontecimientos ocurrieran en otro momento no se experimentarían del mismo modo. Parecerían fortuitos. No diríamos "Ah, aquí hay una conexión entre la muerte de mi padre hace dos años, la disputa que tuve con mi jefe el año pasado y el nuevo romance que acabo de empezar este mes; todo está en el mismo paquete". Es el tránsito o la progresión lo que refleja esa sensación de coincidencia, no los sucesos en sí mismos. La mayoría tendemos a recordar periodos de nuestra vida en vez de una cosa específica detrás de otra y este periodo que sentimos como un lapso de tiempo coloreado por cierto tipo de sucesos, es profundamente subjetivo y se conecta con los tránsitos y progresiones presentes en esa época. Debemos ser tremendamente cuidadosos cuando tratamos de definir un acontecimiento porque cuando más de cerca lo miramos más subjetivo resulta. El examen de los aspectos en el tiempo de la muerte de una persona es un ejemplo de esto. Con ello no me refiero solo a los aspectos que se refieren a la persona que muere, si no también a los que afectan a las cartas de sus allegados. Podemos pensar que la muerte es un acontecimiento específico terrible, que sucede en un momento particular y podemos levantar una carta para ese preciso momento. Pero ningún astrólogo ha podido sostener con éxito una típica "sentencia de muerte" porque se ve diferente en cada carta. Y los aspectos que se van formando, a veces durante varios años, pueden ser tan relevantes como los que hay en ese preciso momento. Es posible que algunas muertes ocurran en realidad internamente bastante antes de la muerte real y reflejen que algo en el interior del individuo se ha dado por vencido.


Tratar de darle sentido a la materialización de los tránsitos y progresiones significa que necesitamos tener en mente estos tres niveles de expresión, incluyendo el emocional y el teleológico. Estos dos últimos tienen una relación directa con la actualidad de los sucesos. No hay solo tres niveles relevantes pero es conveniente recordar toda la complejidad de cada uno de éstos. Solo cuando se tiene un enfoque más amplio de lo que está aconteciendo podemos decir responsablemente "Hay una posibilidad de que pasará tal-y-tal". Sin este cuadro completo estaremos tirando los dardos con los ojos vendados. Podremos dar en la diana pero, también, a alguien en un ojo.

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