sábado, 15 de noviembre de 2008

Los tránsitos (1)


LOS TRANSITOS

Esta técnica podríamos decir que es el corazón de la Astrología Predictiva.
A los tránsitos podríamos definirlos como los movimientos planetarios reales que suceden en un determinado momento sobre un punto sensible de la carta astrológica.
Los aspectos, que son relaciones angulares de planetas entre sí o entre planetas y puntos sensibles, juegan un rol fundamental en la comprensión de los tránsitos. En este caso, los aspectos son los ángulos formados entre los planetas en tránsito y los planetas de la carta natal. A diferencia de los aspectos natales, los aspectos en tránsito provienen de planetas en movimiento y en constante cambio, así que su carácter es dinámico y cíclico.

Las relaciones angulares más importantes son los aspectos llamados “aspectos mayores”. Estos aspectos incluyen la Conjunción (0º); sextil (60º); Cuadratura (90º); Trígono (120º); y Oposición (180º). Un planeta en tránsito puede formar alguno de estos aspectos respecto de los planetas en el horóscopo natal, en distintas épocas. Cuando se forma uno de estos aspectos, el planeta está haciendo un determinado contacto, por tránsito, en un planeta natal.

PLANETAS RAPIDOS Y PLANETAS LENTOS

Como sabemos, cuanto más alejado se halla un planeta del Sol más lentamente se mueve. No existen excepciones. Mercurio, que es el más cercano al Sol, cumple su órbita alrededor del mismo en 88 días. A Venus le toma 225 días hacer su recorrido alrededor del sol. A la Tierra 365 días, a Marte 687 días, luego saltamos a Júpiter con 12 años para cumplir su período orbital; Saturno necesita 29 años, Urano 84, Neptuno 165 y finalmente Plutón, 248 años.
En realidad, la progresión del aumento es de aproximadamente el doble, salvo el salto que se produce entre Marte y Júpiter, que es un misterio. Pero ahora tenemos una explicación, porque en el medio de las órbitas de estos dos planetas se observa una zona de Asteroides, o sea, de miles y miles de pequeñísimos “miniplanetas”, de los cuales los principales cuerpos (Juno, Vesta, Ceres y Pallas) tienen cierto valor astrológico. Estos asteroides son considerados los restos de un planeta que explotó debido a la enorme fuerza de gravedad ejercida por Júpiter.

Tales diferencias de velocidad conducen a una de las consideraciones más elementales de la Astrología Predictiva: cuanto más lento se mueve un planeta, sus tránsitos son más largos y duraderos, por lo tanto, los significados son más complejos y profundos para el individuo.
Es importante tener en cuenta la diferencia de efectos entre los planetas lentos y los rápidos, ya que los primeros tienden a permanecer más tiempo en un punto determinado del Zodíaco o de una carta natal y, en consecuencia, tienden a influir más durante mucho tiempo en determinados asuntos. En cambio, los planetas rápidos, por su movimiento, suelen tener una incidencia de corta duración. Dicho de otra manera, los planetas lentos: Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón marcan acontecimientos importantes y decisivos; tendencias a largo plazo, que pueden ser de mucho significado. Por su parte, los planetas rápidos: Mercurio, Venus, Marte y la Luminarias: Sol y Luna, indican cambios de ánimo o de actitud, todos los días, tienen que ver con situaciones pasajeras, pensamientos, casualidades, etc.

Cualquier episodio que ocurra en el curso del día tiene su correlación astrológica. Los planetas rápidos actúan como factores que determinan el momento de acontecimientos significativos indicados por los planetas de movimiento lento. En realidad, estos dos tipos de planetas se complementas, actúan en conjunto, ya que los rápidos marcan los momentos en que los sucesos simbolizados por los lentos tienen una actividad más crítica, actuando como una especia de minutero del Zodíaco. El tránsito de un planeta lento marca con certeza la época en que se manifiesta un acontecimiento, pero el tránsito de un planeta rápido que coincida con él, refuerza la naturaleza del tránsito del planeta lento y marca con más precisión el momento de este acontecimiento.

Un tránsito de Marte, a menudo puede estimular la actividad, energetizando cierto punto de la carta natal y hasta mover otros indicadores cuya acción es de largo alcance. Marte a través de las casas puede observarse que se correlaciona con el incremento de actividad en la esfera de vida, según el sector donde esté transitando. Los tránsitos del Sol y de la Luna sobre los ángulos y otros grados sensibles de la carta natal pueden presentar un foco determinado durante un breve período, pero por sí solos, son de influencia efímera. Diferente es cuando las Luminaria forman una Lunación o Eclipse, en cuyo caso su influencia adquiere de pronto gran importancia. Es raro que Mercurio y Venus hagan tránsitos perceptibles; sin embargo, si uno busca el mejor día para llevar a cabo algo que se desea emprender, los tránsitos diarios de estos planetas, ciertamente deben ser tomados en consideración.

TRANSITOS FÁCILES Y DIFÍCILES

La tradición siempre marcó muy definidamente dos tipos de tránsitos, los buenos y los malos, dependiendo esto del tipo de aspecto que efectuara el planeta transitante. Este concepto ha cambiado en la astrología moderna y ya no se considera que sean “afortunados” o “desafortunados; simplemente son energías que indican de qué manera y dónde las oportunidades pueden ser utilizadas.

Los tránsitos por si mismos, en realidad no producen ni buenos ni malos acontecimientos; indican la manifestación de ciertas energías que coinciden con circunstancias o situaciones agradables o desagradables que Ud. Tendrá que vivir o enfrentar en determinados momentos de su vida. Pero si el tránsito resultará para bien o para mal, depende de su hechura interna. Su fortaleza íntima o sus diversas capacidades personales pueden derrotar las influencias negativas y, por el contrario, sus debilidades pueden perjudicar o hacer mal uso de las bondades de un tránsito positivo.

Como seres humanos en desarrollo, no estamos realmente a merced de las fuerzas externas; nosotros permanentemente estamos creando las condiciones o circunstancias que necesitamos o que merecemos. En este contexto, acostumbramos decir que “fulano de tal, tuvo un accidente”, pero lo más apropiado sería decir: “hizo que le ocurriera un accidente”. Existen ciertos tránsitos que bien pueden relacionarse con accidentes, aunque no siempre es necesario que aquellos se manifiesten en este sentido. Una enfermedad o acontecimiento desgraciado, a menudo sugiere que la persona no ha encarado algo en su vida y la única manera de poder “sacarlo afuera”, a la realidad externa, es a través de un suceso doloroso.

Del mismo modo, aquello que no podemos enfrentar de nosotros mismos, lo vemos reflejado en la gente por la que sentimos antipatía o aversión, así como lo que no podemos encontrar en nosotros mismos, lo vemos reflejado en aquellos a quienes amamos.

Los tránsitos difíciles tienen que ver con un proceso purificador y no necesariamente destructivo, siempre y cuando se cambie de dirección, pero muchas veces tratamos de aferrarnos con tenacidad a nuestros hábitos negativos y, en este sentido, estos tránsitos “producen” conflictos relacionados con la expresión del planeta natal, obligándonos a desarrollar nuevos modos de expresión a tono con el planeta en tránsito y la casa donde esté.

Los tránsitos fáciles, en cambio, como son los sextiles, trígonos y algunas conjunciones, proporcionan un estado de confianza interna, seguridad y estímulo necesario para seguir con nuestro desarrollo, pero sin esfuerzos o tensiones. Indican períodos de creatividad, de tener visión para las cosas o sabiduría para obrar. Estos tránsitos, generalmente señalan un estado de felicidad, prosperidad, buena suerte y estar contento de sí mismo. Actúan sin fricción ni inquietud, “producen” relajación, paz, equilibrio y su reacción es agradable. Sin embargo, nos hacen ser reacios para encarar los obstáculos y desafíos que nos presenta la vida; tampoco nos ponen a prueba en nuestros puntos débiles y hasta se diría que los refuerzan. De manera que nos resistimos a la acción o a querer cambiar voluntariamente las condiciones como están dadas y, desde este punto de vista, resultan ser más dañinos que los tránsitos difíciles. Uno se vuelve cómodo o pesado, hasta ser sacudido por el próximo tránsito difícil de estos dos planetas en contacto.

MOVIMIENTOS DIRECTO, ESTACIONARIO Y RETROGRADO

Cuando el movimiento del planeta parece normal, nosotros decimos que está directo, y cuando se va poniendo quieto –poco antes de volverse retrógrado o directo– decimos que el planeta se encuentra estacionario. Finalmente, cuando a través de nuestro propio movimiento –el del planeta tierra– parece que el otro planeta se mueve hacia atrás, decimos, que está retrógrado. Periódicamente, cada planeta, excepto el Sol y la Luna, hace estos tres movimientos.
Un planeta retrógrado en la carta natal sugiere que el normal fluir de la energía de ese planeta está parcialmente invertido. La función psicológica simbolizada por este se encuentra más internalizada y es más personal; penetra profundamente en el carácter, en desmedro de una fácil expresión externa. En los tránsitos, la retrogradación actúa de manera similar.

El período retrógrado de un tránsito, a menudo representa una época relativamente tranquila del proceso de crecimiento, teniendo la energía hacia adentro, para desarrollarse independientemente del contexto de los acontecimientos externos. Por ejemplo, una persona puede tener el tránsito de Saturno retrógrado en conjunción con Venus natal. Esto sugiere que, durante esa época, ella está evaluando de manera muy seria y realista su matrimonio, pero la condición de estar retrógrado Saturno hace que dicha evaluación sea muy privada y subjetiva. Si el planeta Marte transita también, supongamos, en conjunción a la cúspide de su Casa VII (la del matrimonio) es posible que los acontecimientos se precipiten, obligándole a revelar lo que piensa o cuáles son sus intenciones, a pesar de su sentimiento subjetivo. Así puede suceder con otros tránsitos que actúen a la vez.

El movimiento estacionario también juega un papel importante en la comprensión de los tránsitos y siempre debe ser observado. Particularmente los planetas rápidos que se ponen estacionarios por tránsito, adquieren de pronto mucha importancia, cuando esto sucede en algún grado zodiacal muy sensible en la carta natal, porque generalmente representa una intensificación de la energía latente. Esto ocurre en especial en el caso de Marte, que realmente parece intensificar su natural agresividad, si su estacionamiento cae en un grado sensitivo.

EL CASO DEL TRIPLE TRANSITO

El movimiento retrógrado (R) de un planeta en tránsito puede hacer repetir el mismo aspecto a un planeta natal, dos o tres veces. Generalmente, estos distintos contactos se repiten casi siempre con los tránsitos de planetas de movimiento lento a los planetas natales.
El primer contacto se efectúa cuando el planeta tiene movimiento directo, hasta que alcanza una posición donde se estaciona, tal vez más allá del orbe del aspecto al planeta natal. Cuando el planeta en tránsito se pone retrógrado, comienza a moverse hacia atrás (visto desde la tierra) y forma otra vez el mismo aspecto que había hecho estando directo al mismo planeta natal. De esta manera hace un segundo contacto.

La influencia del período retrógrado depende de cómo nosotros reaccionemos en el aspecto directo. Podemos no ser conscientes del proceso gestado; pueden existir sentimientos bloqueados en la expresión (Venus); puede haber un estado mental de abstracción, introspectivo o intuitivo (Mercurio); obrar con lentitud en la actividad o con dificultad para satisfacer los deseos (Marte); buscar comprensión y fe en uno mismo (Júpiter); actuar con excesivo autocontrol y temores negativos (Saturno); con tensiones nerviosas y resistiendo a las influencias externas (Urano); muy absorbente e impresionable (Neptuno) y con fuerza interior o con trastornos internos y transformaciones (Plutón).

Retrogradando, el planeta pude quedar fuera del orbe del aspecto al planeta natal. Si los problemas que aparecen en el tránsito directo no fueron resueltos, entonces deberíamos considerarlos con detenimiento, determinando de qué manera pueden actuar en el futuro. Aunque en el primer tránsito directo hubiésemos resuelto satisfactoriamente el asunto en cuestión, sin embargo, todavía podemos necesitar hacer una evaluación de lo sucedido, conscientes de que en el próximo tránsito directo se revelen nuevas experiencias u otras oportunidades imprevistas.

Este planeta retrógrado luego se pone estacionario, para reanudar una vez más su camino directo. Durante este período, comienza a aproximarse otra vez al planeta natal, así es que su energía se experimenta con bastante más fuerza. Moviéndose hacia delante, hace el mismo aspecto al planeta natal, por tercera y última vez.

Aun, habiendo respondido bien en los dos primeros contactos –uno directo y el otro retrógrado– si no estamos dispuestos a utilizar la energía del tránsito acorde con su influencia en la carta, podemos todavía ser sorprendidos por asuntos que debemos afrontar. Ahora es precisamente la época durante la cual se descarga la energía con toda intensidad, si Ud. No hizo nada al respecto en los dos contactos anteriores, para manejar el problema. Este es el período durante el cual podemos recibir exactamente lo que merecemos, en términos de este aspecto.


Nuestra preparación al respecto, la reflexión y acción apropiada, pude recibir ahora su recompensa o, por el contrario, nuestra pasividad, desinterés y falta de previsión pueden presentar problemas inesperados. Resumiendo, el primer contacto es un período de gestación; en el segundo, retrógrado, el contacto indica cuándo las actitudes o circunstancias reúnen fuerza o impulso. Cuando se produce el tercero y último contacto, la suerte está echada y señala los últimos acontecimientos del proceso; la influencia de la energía que queda es descargada totalmente.

A través de los diversos contactos de los planetas lentos en su retrogradación a un mismo planeta de la carta natal, nos vemos obligados cada vez más a integrar la energía de ese planeta en tránsito con el planeta natal. Si obramos pasivamente, las cuadraturas u oposiciones manifestarán cada vez nuevas crisis y los trígonos y sextiles revelarán oportunidades que se pierden. A través de los tránsitos debemos aprender sus lecciones e integrarlas en nuestras vidas, de otra manera, estaremos siempre a su merced, haciendo el papel de víctimas.

Fuente:
uruastro.es