sábado, 22 de noviembre de 2008

Tránsitos (2)


ACERCA DE LOS ORBES


Generalmente, el orbe admitido para los planetas en tránsito es de 2º antes y hasta 2º después del partil o grado exacto de un planeta o punto sensitivo de la carta natal; pero a decir verdad, esto no quiere dignificar que invariablemente siempre sea así, a veces nos encontramos que actúan con mayor orbe, de modo que se trata de una aproximación o término medio.

Esto tampoco significa que la influencia se detenga repentinamente, una vez que ha pasado el grado separativo; más bien nos hace recordar a la acción de golpear a un gong: el sonido fuerte del golpe va disminuyendo progresivamente. La disminución de los efectos depende de las circunstancias en cada caso y de otros tránsitos obrantes a la vez.

Pero en general, la mayor parte de los tránsitos empiezan a disminuir sus efectos una vez que el aspecto exacto se ha formado; Saturno puede persistir 3º o 4º más allá del aspecto exacto. Las consecuencias que trae el tránsito o las oportunidades despertadas llevan toda nuestra atención a la conciencia, pero aquella va desapareciendo paulatinamente en el trasfondo de la existencia, a menos que, como se dijo antes, el planeta se vuelva retrógrado y otra vez se aproxime al mismo grado.


INTERPRETACIÓN DE LOS TRANSITOS


Como hemos visto, los tránsitos se determinan, comparando las posiciones de los planetas en el cielo para una fecha dada, con aquellas del horóscopo natal. A fin de sacar el mejor provecho de las influencias de los planetas en tránsito, debemos saber cómo interpretar las mismas en nuestras cartas. Para ello es mejor familiarizarnos profundamente con la propia carta natal y también es de mucha ayuda ser capaz de aprender de nuestros tránsitos pasados.
Tomemos, por ejemplo, un tránsito de Marte. Con este aspecto, Ud. puede tener energía, mal humor, celos o pasión; ser constructivo o destructivo, pero también puede ver un accidente en la calle o violencia en la televisión y sentirse impresionado, o tener contacto ese día con un robusto y fornido amigo o tal vez con alguien de carácter grosero. En esta jornada puede encontrar también una actitud competitiva y tensiones en su trabajo o bien hacer una visita a alguien que está apurado o excitado por algo.

Si Marte hace una conjunción a Mercurio natal, por ejemplo, agudiza la lengua como también la manera de escribir, pero no necesariamente indica un grave accidente o una cirugía, salvo que exista un aspecto de Marte por progresión cuya influencia es más fuerte y duradera. Los tránsitos modifican, dan forma y excitan las progresiones mayores, marcando el tiempo en que estas se descargan.

El planeta natal que recibe el aspecto mayor de un planeta en tránsito, siempre transformará su expresión en relación con la naturaleza del planeta en tránsito. Nuestra energía se expandirá bajo el tránsito de Júpiter o se contraerá bajo los efectos de Saturno en tránsito; será estimulada o liberada por Urano, muy sensibilizada a través de Neptuno o demasiado intensificada por Plutón. De esta manera, nuestros planetas natales absorben y canalizan la energía del planeta transitante, de acuerdo con sus posibilidades. Estas posibilidades están dadas por el estado cósmico del planeta natal.

En el caso de la conjunción, particularmente, que como sabemos es el aspecto más importante, un planeta natal puede tener más que otro la posibilidad de recibir durante toda la vida, la conjunción de tres, cuatro o cinco planetas mayores o lentos por tránsito y en este sentido, es lógico sacar en conclusión el tipo de experiencia que más impactará en su vida.

Supongamos a un planeta personal como Venus, en un signo inarmónico como Escorpio, donde está en detrimento. Una persona puede experimentar el paso de Saturno, Plutón y Júpiter, en un lapso de unos cuantos meses. Estas influencias son experiencias vitales con las que aprenderá a superar la pérdida del amor, tener una obligación o responsabilidad, cómo manejar una relación obsesiva o cómo formar satisfactorias relaciones sexuales y finalmente, como tender una mano a otras personas, dando generosamente de si mismo. Todas son lecciones muy profundas, demostradas por los tránsitos y que capacitarán a este Venus en Escorpio para formar relaciones que sean más placenteras en el futuro.


En la interpretación de los tránsitos es importante considerar también la posición por casa o el departamento de vida de la carta natal a través del cual se mueve el planeta en tránsito. Pero los tránsitos que tienen efectos más notables son aquellos que refuerzan los aspectos de similar naturaleza en el horóscopo natal.


Debemos recordar que ningún planeta anula la acción de cualquier otro planeta. Supongamos que el Sol natal esté en cuadratura por el tránsito de Saturno, pero a la vez en trígono por el tránsito de Júpiter; cada uno de estos planetas tiene su efecto en particular y mientras la cuadratura de Saturno tiene que ver con un problema restrictivo y hasta de mala suerte, el trígono de Júpiter indica posibilidad de expansión en algún sentido, que compensará lo que haga de mal Saturno impidiendo que ocurra algo serio. Pero realmente, la influencia no será suprimida y Saturno tendrá su efecto.


Los tránsitos son más fuertes cuando son aplicativos que cuando son separativos, porque hay mayor desgaste de energía. También son más fuertes cuando se trata de conjunciones y oposiciones, siguiéndoles la cuadratura y el trígono. Cuanto más dura el tránsito, más profundo y de mayor alcance serán sus efectos.


En realidad, nosotros no podemos escapar a las influencias, pero sí podemos decidir de qué modo dejaremos que nos influyan.
Un tránsito significa siempre un hecho psicológico que sucede profundamente dentro del individuo; puede o no salir a la superficie en el mundo físico. En caso de que no se manifieste exteriormente, la persona actúa con poca conciencia y hasta se diría con cierta debilidad, estando poco dispuesta a enfrentar los problemas de la vida o actuar con responsabilidad, prefiriendo un estado psicológico más bien de letargo, en lugar de ser más consciente. La energía del tránsito es consumida de igual modo, pero la oportunidad para crecer y aprender, aparentemente se pierde, quedando “almacenada” dentro de la psiquis hasta una nueva oportunidad. A veces puede pasar mucho tiempo para que esa energía aflore y se descargue totalmente hacia fuera a través de otro tránsito o de un aspecto de la Luna progresada. El acontecimiento que produzca será entonces de mayor fuerza y hasta más dramático, porque la energía puesta a disposición en el primer tránsito fue reprimida.


En el caso más común, o sea, cuando la energía sale a la superficie para convertirse en un acontecimiento asociado con la combinación de los dos planetas, pero también con las casas ocupadas, casas que rigen y aspectos natales importantes, tenemos un impacto más significativo y de repercusión en nuestras vidas.


Dicho de otra manera, cuando un planeta en tránsito aspecta a uno de nuestros planetas natales, su influencia se relaciona no sólo con la naturaleza del planeta natal, su signo y casa donde está, sino también con sus aspectos natales. Así mismo, la casa regida por ese planeta natal será influida, sobre todo, si esa casa no contiene ningún planeta.


ACTIVACION DE LOS ASPECTOS NATALES


Siempre hay que observar los aspectos natales de los planetas involucrados, para saber cómo actúan los tránsitos. Si están en armonía al nacer y afligidos por tránsito, habrá dificultades pero serán más fáciles de manejar que cuando están afligidos al nacer.

Los tránsitos que tienen las influencias más marcadas son aquellos que refuerzan los aspectos natales e involucran a los mismos planetas. Por ejemplo una cuadratura natal entre Marte y Mercurio, por naturaleza indica predisposición a la irritabilidad, impaciencia y brusquedad verbal o física. Cada vez que Marte transite a Mercurio o Mercurio haga conjunción, cuadratura u oposición a Marte natal, la persona experimentará la irritación y disgustos característicos de estos planetas en mal aspecto, porque está reforzando el aspecto en tensión que existe en el natal entre estos dos planetas.


Otro ejemplo: si el Sol y Júpiter están en cuadratura en el natal -aun el trígono de Júpiter en tránsito al Sol natal- no actuará tan benéficamente y tampoco hay que esperar que produzca los acostumbrados efectos favorables; lógicamente, puede esta conectado con cierto beneficio en esa época, pero lo hará con reticencia y con alguna dificultad inicial, debido a su inarmonía radical. Del mismo modo, si el Sol no tiene aspecto con Júpiter en la carta natal, la clásica expansiva repercusión del tránsito de Júpiter sobre el Sol natal no será igual un sus efectos como si hubiesen estado aspectados en el radix (mal o bien). En resumen, el esquema de la carta natal lo llevamos con nosotros toda la vida.

Cuando un planeta en tránsito aspecta a un planeta de nuestro radix, activará el aspecto natal que hubiera entre esos dos planetas, revelando nuevas oportunidades para integrar esas dos energías. Dos planetas en cuadratura u oposición en el natal pueden actuar más armónicamente cuando por tránsito se produce la conjunción, el sextil o el trígono a la posición natal del otro. Las nuevas posibilidades nos revelan, generalmente, que están relacionadas con la posición por casa, del planeta transitante.

Si nosotros estamos profundamente armonizados con nuestra propia psiquis, podemos “sentir” o experimentar dentro, como decía Charles Carter, la energía de tal o cual planeta cuando se está aproximando, pudiendo elegir hasta cierto punto, la manera en la que ellos se pueden manifestar exteriormente en nuestras vidas. Al tránsito de un planeta en la carta natal lo experimentamos como una faceta de nosotros mismos, que en este momento exige toda nuestra atención, a efectos de conocerla, comprenderla e integrarla en nuestra estructura anímica.

Fuente: uruastro.com