viernes, 30 de enero de 2009

¿Sabías que para la astrología no existe el amor imposible? Te contamos cuál es el camino para encontrarlo.


El papel del planeta Venus

Los astrólogos generalmente consideran a Venus como el planeta del amor. Esto, sin embargo, es algo engañoso. Venus describe la forma en la cual un individuo puede reconocer el amor o la aprobación. El signo, y todos los aspectos que tienen que ver con los nacidos en Venus, describen las maneras en las cuales una persona ganó un aprecio dentro de la estructura familiar. Así, alguien con Venus en Capricornio pudo haber sido apreciado por su sentido de la disciplina, mientras que algún otro con Venus en Cáncer, pudo haber sido aprobado para su sensibilidad y natural cuidado.

Venus, entonces, es un planeta altamente socializado, cuya expresión no necesariamente corresponde con nuestras necesidades más profundas, pero tiene sin dudas un gran valor. Venus es un paso hacia la intimidad, es la dulce atracción que tira de nosotros hacia otra persona (o de los otros hacia nuestra persona). Es magnetismo, aunque, no intimidad, ni amor constante. Pero es importante, vital de hecho, si un afecto significativo está por desarrollarse.

Sin embargo, las relaciones construidas sobre los contactos de Venus, pueden no durar mucho tiempo o no ser muy profundas. Venus es un planeta "horizontal". Tiene que ver con cómo logramos relacionarnos con otra persona, o el objeto que nos atrae. Sin embargo, esto no refleja nuestras necesidades más profundas. Estas necesidades, este camino a la intimidad, se encuentran en dominio de la luna.

El papel de la Luna

La luna es el primer arquetipo femenino en astrología. La relación con la madre es la base para todas las relaciones futuras. Es un lazo de total dependencia, el único físicamente necesario en toda la vida. No podemos existir sin la presencia de la madre (por lo menos hasta el nacimiento). Los padres son vitales para la concepción, después, no existe una dependencia tan profunda. La proximidad, entonces, viene a través de la luna. Viene para conectarse con nuestras necesidades más profundas, reconocerlas, y tomar el riesgo de compartirlas con la persona que amamos. Esta vulnerabilidad es un elemento clave en la intimidad. Si no dejamos que nuestra pareja viva una vida paralela, tampoco se experimentará verdadera intimidad.

Ahora bien, no todos tenemos las mismas necesidades. Alguien con la Luna en Cáncer probablemente tenga una noción muy distinta de la cercanía, a la de alguien con la Luna en Acuario. Cada uno tiene necesidades lunares, que necesitan ser alimentadas y oídas, pero las formas de hacerlo pueden ser muy diferentes. La Luna en Cáncer necesita, sobretodo, pertenecer, es decir tener esa de conexión de sentimientos que envuelve a ambos en un mismo círculo. La Luna en Acuario, sin embargo, necesita espacio y libertad, y puede encontrar seguridad dentro de una relación menos definida. En cualquier caso, la Luna es la qué permite que lleguemos a un nivel emocional más profundo.

Más sobre Venus

Cuando permanecemos en el nivel de Venus, sin embargo, la necesidad de agradar domina la necesidad de ser oído. La proximidad requiere una buena voluntad para superar el nivel de aprobación y tocar el alma. Cuando compartimos nuestras sensaciones más profundas, los miedos, y los secretos, podemos llegar a abrirnos.

Dejar que el otro logre entrar a nuestro interior es todo un desafío, particularmente para los hombres o mujeres con un fuerte carácter. La recepción es también el arte de dar. Trabajar con la Luna significa tener en cuenta cambios, alteraciones. No estamos hablando de un modelo fijo de sociedad ideal, sino de una relación entre el crecimiento y el intercambio con los seres humanos.

Podemos entender Venus describiendo que es lo que nos gusta, que es aquello que nos sienta a bien a todos nosotros. Pero como el dulce azúcar en la boca, el placer que otorga es muy agradable, pero puede no satisfacer. La Luna describe qué es lo que realmente nos alimenta. Por lo tanto, es importante que entendamos la relación entre Venus y la Luna en nuestras cartas natales. Si los dos están en conflicto, puede ser necesaria una atención adicional para saber cual es el placer que nos alimenta, antes de quedarnos con apetito.

Alguien con Venus en Cáncer, por ejemplo, puede apreciar los aspectos acogedores que cuidan los asuntos amorosos. Pero si la Luna está en Aries, el espacio para la espontaneidad también debe ser incluido. Esta persona puede ser muy responsable con su pareja durante mucho tiempo, pero repentinamente reclamar un espacio individual. Esto puede conducir a una gran confusión de parte de ambos. La dificultad se plantea por que Venus y la Luna están bastante cerca en su naturaleza, y pueden engañarnos en sus lecturas. Gustar y necesitar no son la misma cosa. La forma del amor (Venus) y la sustancia de la emoción (la Luna) pueden no ser similares para todas las personas.

Conflictos del Horóscopo

Los conflictos en el horóscopo, al igual que los conflictos en la vida, no se pueden resolver el uno sin el otro. Si ponemos las necesidades de intimidad de la Luna sobre las necesidades de placer de Venus, podemos tener un acercamiento poco placentero, como una pareja cerrada para expresarse en el camino de la vida.

Si dominan los aspectos más superficiales de Venus, podemos encontrar un interior algo vacío. La clave es reconocer y aceptar nuestras necesidades, incluso aquellas que están en conflicto. Saber qué es lo apropiado en un momento dado, es muy provechoso. Esto significa que una Luna en Escorpio, necesita de la intensidad que brindan los espacios con público. O que Venus en Aries, que gusta de la independencia, puede ser inoportuna cuando su pareja está atravesando una crisis emocional. Todo tiene su tiempo y lugar, y la superación de muchos conflictos astrológicos podría ayudar a poner el pie derecho en el camino correcto.

Otra lado del conflicto, tiene que ver con Venus en Aries, y la Luna en Escorpio, donde hay mucho para decir sobre sus posiciones en contraste. A menudo nos encontramos ubicados entre dos opciones. Sin embargo, somos un entero, el universo es un entero, y hay conexiones entre cualquier elemento existente. Aprender a movernos entre los extremos que se encuentren en conflicto, significa tender puentes entre partes dispares de nosotros mismos. La astrología hace un buen trabajo al “cortarnos” y repartirnos en diversos planetas, signos y casas.

Pero sin embargo, necesitamos recordar que ninguna pieza está aislada del resto. Incluso un planeta aparentemente aislado, sin aspecto, por ejemplo, vive dentro del mismo Sistema Solar y dentro de la misma persona que el resto de los otros. La carencia de conexiones es solo ilusoria, no verdadera. Usted puede tomar un planeta aislado e imaginar conversaciones con otros planetas. ¿Cuáles son sus puntos comunes de interés? Si no puede encontrar alguno, necesita ampliar su vocabulario astrológico, porque debajo de las obvias diferencias entre los planetas y los signos, hay un único modelo que conecta cada pieza con la otra parte. En efecto, aprender cómo combinarse, y recién después separase como individuo único, es esencial para lograr la intimidad.

Fuente: Instituto Gente Natural

1 comentario:

Elisabeth dijo...

un repor muy chulo,me ha encantado leerlo ya q los horoscopos me encantan...gracias por ponerla ya ´se un poquito más


besitossss