domingo, 8 de febrero de 2009

Dios existe, ¿o no?



Dawkins, junto a un autobús con publicidad de la campaña atea


Richard Dawkins declaraba el pasado sábado en este periódico que la existencia de Dios es tan improbable como toparse con un unicornio o con una hada. El científico británico es el autor de un libro titulado 'El espejismo de Dios', en el que intenta demostrar que Dios no existe.

Dawkins sostiene que la idea de Dios ha surgido en los estadios más primitivos de la evolución humana como una explicación del mundo y como una especie de sublimación del yo. El intelectual británico, junto a Susan Blackmore, es uno de los padres de la fundación que financia anuncios en los autobuses que dicen que 'Dios probablemente no existe'.

Estoy de acuerdo con la idea, pero me parece excesivo proclamar esta íntima convicción en los autobuses. Tampoco me imagino un anuncio en televisión para divulgar las cinco vías de Santo Tomás de Aquino o el argumento ontológico de San Anselmo para convencer al público de que la idea de Dios es innata, como también creía Descartes.

Siempre he sentido una gran inquietud por este asunto, que llegó a atormentarme en mi adolescencia. Y tras leer y meditar sobre las razones de unos y otros, he llegado a la conclusión de que no hay pruebas de que Dios exista, pero tampoco de lo contrario. Personalmente, me inclino a creer que no existe, pero admito un amplio margen de incertidumbre.

Dawkins tiene razón cuando dice que, en términos de probabilidades, la posibilidad de que Dios exista es un muy remota. Pero los científicos evolucionistas señalan que la aparición de vida en la Tierra a partir de un magma de gases y metales también era altísimamente improbable. Según ellos, de una posibilidad entre un millón. Por tanto, habría que abordar esta polémica con serenidad y respeto, ya que es indemostrable que unos tengan razón sobre otros.

A mí se me apareció una vez el fantasma de Sarah Bernhardt en una isla francesa, por lo que no es imposible que existan unicornios y, por tanto, que Dios haya podido crear las leyes que rigen el Universo. ¿O no?


Fuente: El Mundo.es