lunes, 23 de marzo de 2009

Astrología psicológica


En la actualidad se puede afirmar que la Astrología en cuanto disciplina más que como mera mancia, se encuentra asaetada en y por diferentes grados de enlarvada virulencia por un sinnúmero de mitos y fantasías ajenos a su milenaria sapiencia y más producto de los medios masivos de comunicación que venden y trasmiten una astrología (con minúscula) de la globalización postmoderna así como también y en forma concomitante y coadyuvante con lo anteriormente expuesto, por quienes hacen de ella una simple astromancia predictiva que deja a toda y cualquier persona que se precie de tal, de tener algún grado de influencia sobre su propia vida, debiendo soportar y hacerse cargo del "destino" o "karma" que le ha tocado vivir por haber nacido donde y cuando lo hizo. ¡Oh triste conjuro de la vida que alinea ciertos pedruzcos a miles de millones de kilómetros de distancia de tan singular forma y no de otra!

Es por ello que -en forma y de carácter anecdotario, ejemplar y ejemplarizante- me remito a determinadas expresiones oídas y/o leídas a través de la TV., la radio, la prensa escrita, así como revistas pseudo-especializadas e inclusive -y lo refiero no sin un cierto pesar- , libros "técnicos", de texto, además de comunicaciones personales a través y mediante el intercambio de ideas con otros astrólogos. A título de ejemplo expreso algunos de ellos sin hacer alusión directa a su fuente:

  • Le preguntan a un astrólogo: "¿Qué significa la palabra horóscopo?". La respuesta fue algo así como: "La verdad que no se y creo que no es algo importante el saberlo."
  • Dice otro astrólogo: "Si quiere tener un hijo/a que tenga éxito en la vida y a quien todo le vaya bien, pues tenga un hijo/a nacido/a en el signo de Leo."
  • Otro comenta que si por casualidad hemos tenido la desgracia de nacer con Marte en un aspecto difícil con Neptuno, seremos neuróticos, traicioneros, confusos, violentos, engañosos, y con tendencia al alcoholismo entre otras cosas.
  • Con respecto a lo anterior un astrólogo me comento que como la pareja de su hija tenía en su carta la configuración anteriormente mencionada (en este caso Marte en cuadratura con Neptuno) y encontró en un libro de texto la mencionada casuística teórica, estaba sumamente preocupado por el futuro de esa relación.
  • Es frecuente encontrar que si usted es de un signo perteneciente a un determinado elemento (aire, fuego, tierra, aire), debe buscar para armonizar adecuadamente a una pareja cuyo signo pertenezca al mismo elemento. Así por ejemplo si es de Cáncer se llevará bien con Piscis o con Escorpio; y si es de Aries, con Leo o con Sagitario.
  • Me he encontrado con profesionales que se encuentran preocupados pues al haber estudiado su carta astral para un año determinado (Revolución Solar), se dieron cuenta de que se les avecinaban días, meses o un período difícil de sus vidas y/o que les iba a ocurrir tal o cual desgracia. Y lo mismo aplicable para épocas favorables o de gratos acontecimientos. La verdad es que en la gran mayoría de los casos no sucedía ni lo uno ni lo otro, pero organizaban y dirigían sus vidas de acuerdo a dichas expectativas.
  • Obviamente que todo un capítulo aparte merecen los horóscopos diarios y los servicios telefónicos. Es lógico que si una persona lee y/o escucha 10 horóscopos diferentes para un mismo signo en un determinado día, llegue a la conclusión de que la astrología refiere a una sarta de disparates. Es que hay que ser un verdadero "mago" si tenemos en cuenta que actualmente somos unos 6.000 millones de habitantes a lo largo y ancho del globo terráqueo y sólo hay 12 signos zodiacales, lo cual nos da un promedio de 500 millones de personas para cada signo. Así que podemos ver que es un poco aventurado el tratar de hacer predicciones que se ajusten para esa cantidad de seres.
  • En cuanto a los servicios telefónicos obviamente que refieren simplemente a rasgos caracteriológicos por una parte y por la otra a hechos y sucesos de carácter meramente predictivo, que luego en la realidad no es frecuente que ocurran, con el consiguiente y lógico desprestigio a que se ve sometida una antiquísima disciplina, por no decir, la primera ciencia de la humanidad.

Cabe destacar que lo anteriormente expresado no hace necesariamente a una descuidada praxis profesional astrológica, pues muchas de esas personas realmente han estudiado y se han preparado, y actúan de buena fe, plenamente convencidas de que lo que realizan y manifiestan en una "consulta" es correcto. Y si decimos lo que afirmamos es tan sólo para poder comenzar a re-verter una situación que ha sumido a la Astrología durante largo tiempo en la lista de las "mancias" (algo similar ha sucedido con el Tarot y el I Ching entre otras).

En si esta situación, al menos en lo que refiere a la Astrología, ya ha comenzado a revertir y a adquirir nuevos visos de seriedad, lenta pero constantemente.

Hasta no hace mucho tiempo y aún hoy día, por lo que hemos podido referir, las personas que acudían a una lectura más que a una verdadera consulta astrológica lo hacían (lo hacen) con la plena, única y valedera intención de obtener predicciones acerca de su futuro, en una palabra, saber si tendrán fortuna, amor, empleo, salud, etc. Y aunque no necesariamente sientan y tengan dicha necesidad, ello es lo que obtienen en la mayoría de los casos. A ello se agrega una breve descripción de rasgos de carácter en la dirección de que si por ejemplo, uno es de Aries tendrá tales y cuáles características y si es de Cáncer tendrá tales y cuáles otras. En estos casos el problema radica en que como una persona me refirió: "Yo soy de Aires y mi marido es de Aries y no nos parecemos en nada. Somos personas totalmente diferentes. ¿Cómo es ello posible?". En consecuencia, o una de las dos fechas de nacimiento (o las dos) es errónea o la astrología no sirve. Es obvio cual de ambos cuellos ha de cortar el verdugo sentido común. (Aclaro que a mi también me ha sucedido conocer a varias personas del mismo signo y sexo, con una diferencia de edad no mayor a los 5 años entre ellas, las cuáles eran completamente diferentes la una de la otra en su manera de ser).

Pero también es cierto que en estos tiempos de crisis personal, social e institucional generalizadas, quienes asisten a una consulta astrológica lo hacen requiriendo respuestas, predicciones. Ello da cuenta también de ciertas dificultades con las que profesionalmente uno se encuentra cuando desiste de realizar tales predicciones, las cuales entendemos son de carácter sumamente conjetural y aleatorio, buscándose por contraposición, prestar un verdadero asesoramiento, producto más del diálogo que del monólogo.

El diálogo en este sentido consiste e implica el encuentro en el aquí y ahora de y entre dos personas, donde en un proceso comunicativo simétrico, ambas buscan discernir sobre el significado y el sentido de la vida de una de ellas, en este caso, el consultante. En el caso del monólogo propio de la común lectura astrológica, no hay básicamente comunicación sino un proceso de vertimiento informativo de conocimientos de carácter asimétrico entre el portador del "conocimiento" y el depositario del mismo.

Lenta pero pausada y constantemente se está produciendo una transformación en la Astrología, de pasar de ser una mera "mancia" a ser una "logía", un conocimiento, lo que por ende implica un pasaje del monólogo al diálogo, de la asimetría a la simetría y de la predicción conjetural y azarosa hacia el asesoramiento sobre el sentido y la responsabilidad por y de nuestras propias existencias.

Y este cambio conlleva también nuevas exigencias para la comunidad astrológica, porque también están comenzando a llegar a consulta personas con "motivos de consulta" claros y concretos, que solicitan orientación y/o guía para lograr discernir acerca de áreas de sus vidas, las cuales se encuentran en proceso de franca transición. Hay quienes consultan por sentirse deprimidos, angustiados, atravesando distintos tipos de crisis emocionales y/o psicológicas, o por verdaderas transformaciones en su relación de pareja, o en el relacionamiento con sus hijos, entre otros motivos.

Todo ello implica la perentoria necesidad de un acercamiento complementario más que tangencial entre la Astrología y la Psicología. Pues como referíamos anteriormente son muchas las personas que acuden con una pregunta a flor de labios, el deseo de saber que pasará en y con sus vidas en determinadas áreas de la cotidiana existencia. Pero como nos lo enseña la Psicología, tras lo expresado discursivamente, se encuentra más que oculto dicho sin decir, el motivo latente. Y en todos los casos, se podría afirmar que el denominador común de todos los motivos de consulta es inquirir sobre el sentido y el significado de la vida. En una palabra, actualmente nos encontramos ante una crisis generalizada, anomia social, grupal e individual, intra e interpsíquica acerca y sobre el sentido último de nuestras mortales y temporales existencias. Y esto es lo que siempre y en última instancia hace al motivo de consulta astrológica (similares motivos se encuentran tras las consultas actualmente realizadas en el Tarot y el I Ching).

Así arrivamos a la necesidad de dilucidar el eje temático de la presente exposición: ¿Qué es la Astrología Psicológica? Y como corolario consecuente: ¿Qué es y cómo se interpreta una carta astral u horóscopo?.

En el libro titulado "El secreto de la Flor de Oro" de R. Wilhelm, C.G. Jung, en el prólogo expresa: "La astrología tiene asegurado, sin restricciones, el reconocimiento por parte de la psicología, porque la astrología representa la suma total de todo el conocimiento psicológico de la antigüedad."

La Astrología Psicológica implica el considerar a la carta astral como un mapa de las potencialidades y rasgos de carácter inherentes a todo ser. Es un retrato dinámico de la personalidad, donde se entreteje la trama de la vida, entendida esta como la "opus magna" donde diversos planetas danzan simbolizando a singulares personajes, cada uno de los cuales despliega su papel con una cierta particularidad interpretativa, reflejo del signo zodiacal donde acierte a encontrarse emplazado. Las distintas escenas en el gran drama ( o la gran comedia, o una mezcla de ambos) de la vida en que hayan de aparecer estos personajes o energías arquetípicas estarán determinados por las casas astrológicas o áreas de la vida donde se expresarán en y a través de diálogos más o menos dinámicos, trágicos, serios y/o cómicos, marcados por las relaciones angulares entre ellos existentes (los aspectos). Además nos encontraremos con algunos actores más destacados que otros. Estarán quienes pretendan un protagonismo por demás desmesurado y otros quienes se escondan tras bambalinas, algunos por miedo a salir a escena y otros esperando el momento adecuado para hacer trastablillar nuestro consciente actuar.

En este sentido podemos afirmar que los actores en escena hacen a lo consciente, mientras que lo oculto o velado tras cortinas refiere al inconsciente, tanto en sus aspectos positivos como negativos. Y así encontraremos diversos vestuarios, diálogos y monólogos, cambios de escenografía, personajes shakespereanos trágicos y cómicos a un tiempo, entradas y salidas de escena. Y cada uno de nosotros será en forma simultánea y sincrónica el autor, el director, los personajes, el público espectador y los críticos.

Y a veces, como decíamos, fruto de la represión y/o de condicionamientos de distinta índole (familiar, social, económica, cultural, religiosa, política, etc.) habrán planetas-personajes que serán obligados a ocultarse, es decir, pasarán a conformar parte de la sombra inconsciente de nuestro ser, con el consiguiente cercenamiento de nuestra integridad psíquica, y que sólo serán (y lo harán) capaces de expresarse en forma deformada e indirecta a través de los sueños, los síntomas, las enfermedades, los conflictos y las crisis, y que en los casos en que hayan de ser proyectados hacia el medio circundante, los habremos de vivir con el nombre de "destino" , como acontecimientos provenientes del exterior, totalmente "ajenos" a nuestra consciente voluntad.

Y es por ello que encontramos que la carta natal es un magnífico instrumento para la navegación por nuestros propios espacios interiores, puesto que al mostrarnos todos los personajes que hacen y deshacen a nuestra vida, nos permite conocer y re-conocer no sólo a aquellos que estamos dispuestos a aceptar como nuestros sino que a un mismo tiempo nos permite visualizar y dar cabida a aquellas fuerzas que representan facetas de nuestra existencia a las que inconscientemente pretendemos desconocer como propias, ocultándolas, por lo general de forma muy insatisfactoria, de nuestra propia mirada y de la de quienes nos rodean. Además, en tanto que la Astrología no es una disciplina moralista -otro que ver son los Astrólogos- conlleva el hecho de que todos los signos zodiacales presentan a un mismo tiempo facetas positivas y negativas y en una misma persona pueden manifestarse unas y en otras ocasiones otras cualidades del mencionado espectro simbólico y aún, en no pocos casos, rigidizarse dicha expresión revelándose sólo una modalidad, mientras la otra se mantiene oculta, independientemente de que la visible sea la positiva o la negativa indistintamente, pues tanto podemos negar, ocultar y procurar "deshacernos" de aspectos tanto positivos como negativos de nuestra propia persona, es decir, no sólo podemos reprimir facetas propias que consideramos como "malas" sino que también podemos hacerlo y no en menor medida con nuestras potencialidades y recursos innatos.

Entonces, cuando un consultante acude en busca de asesoramiento astrológico, la pregunta que nos hacemos es: ¿Cuál es el significado de la crisis que esta persona se encuentra viviendo?; ¿Qué mensaje se encuentra en ella implícito?; ¿Qué es lo que esa persona debe aprender de esta situación?. Por ejemplo, puede acudir por motivos afectivos para encontrar pareja, una mujer que busca un hombre afectuoso, cariñoso, deseoso de formar un hogar y constituir una familia, pero ésta no atrae más que hombres que quieren pasar el "buen rato", que no están dispuestos a aceptar compromisos, etc.. Pues en esta situación, más que el hecho de desear una pareja hay otros elementos en juego. O en el caso de una pareja que desea formalizar una relación, y que por ejemplo desean saber si será o no una relación duradera. Más que afirmar o negar la durabilidad y complementariedad de la relación, se puede trabajar sobre los puntos fuertes y débiles de la pareja y sobre el grado de comunicación entre ellos existente, en torno a las necesidades y tiempos de cada uno, además de investigar sobre la posible existencia de "contratos ocultos" de carácter inconsciente (por ejemplo, tu haces esto y a cambio yo hago esto otro por ti).

En este orden de cosas, vemos que la carta astral es un gran mapa representativo y representante fidedigno tanto de nuestras fortalezas como de nuestras debilidades y frustraciones; tanto muestra lo mejor de lo que somos como nuestras propias oscuridades tan temidas y ocultadas.

En conclusión, la Astrología Psicológica nos conduce a la consideración plena y definitiva de que a nuestras vidas no las controlan los planetas, sino que somos nosotros mismos quienes a través de nuestras formas de pensar y sentir, en definitiva, de ser en el mundo, constelamos una cierta realidad y los planetas son tan sólo un reflejo de esa realidad por nosotros co-construida y co-constituida.

Los planetas y su alineación en el espacio sideral no son los culpables de nuestros "errores", de nuestras neurosis ni de que nos sucedan "cosas malas", así como tampoco lo son de nuestras suertes y éxitos.

Una carta natal es un mapa de carácter descriptivo, pero el mapa no es el territorio, es decir, es una descripción de nuestro ser, pero ello no conlleva el que seamos de una u otra manera, es decir, no condiciona nuestra identidad personal.

De esta manera, lo "bueno" y/o lo "malo" que atraemos hacia nuestras vidas son tan sólo un mero reflejo de nuestro interior consciente y/o inconsciente. El mapa natal puede indicarnos y señalarnos posibles zonas de conflicto, pero reside en cada uno de nosotros tener la honradez y el coraje de y por asumir la plena responsabilidad de armonizarnos a través de la resolución e integración de nuestras áreas fragmentadas en una gestalt mayor y más totalizante a la vez que totalizadora.

Para finalizar citaremos a título de ejemplo el caso mencionado al inicio de nuestra exposición referente a la alineación planetaria de Marte en cuadratura con Neptuno (arco angular de 90°). Como afirmáramos, podemos decir que la persona en cuya carta aparezca este aspecto, tenderá a la neurosis, a ser traicionera y confusa, de carácter violento, etc., etc. Pero que distinto es si en un diálogo con esa persona "trabajamos" conjuntamente viendo como puede estar tomando partido por una de las dos energías planetarias en desmedro de una segunda que sería relegada al inconsciente (reprimida), negando su existencia aunque continúa la misma pero oculta, manifestándose subliminalmente como síntomas, enfermedades, conflictos o en ocasiones, siendo proyectada hacia el entorno circundante, siendo depositada dicha energía, por ejemplo, sobre una pareja y viviendo entonces a dicho planeta-energía como "destino", como algo que nos pasa sin nosotros ser mínimamente responsables de ello.

A partir de ese momento, podremos ir construyendo junto al consultante una tercera posibilidad, la que nacerá de la toma de conciencia por parte del cliente de la existencia de una "fuerza" negada pero que le pertenece. Recién entonces llegaremos a resolver el conflicto sin negar a ninguno de los planetas implicados, sino que por el contrario estableceremos un vínculo comunicativo entre ellos y brindándole a cada energía su respectivo espacio, sin priorizar ninguna de ellas en desmedro de la otra, sino buscando un equilibrio dinámico. Es decir, comprender que ambos planetas expresan tendencias y necesidades y ninguno de ellos es bueno o malo de por sí, además y por sobre todas las cosas, ambos son y somos nosotros mismos; son parte constitutiva de nuestro ser y por ende no podemos negarlos sin negarnos. Por ello debemos aceptar todas las partes de la carta astral y darles a cada una de ellas un reconocimiento de su existencia y de su valor, así como permitirles que no es sino un permitirnos a nosotros mismos el expresarnos en forma plena, directa, sincera y honrada.

En pocas palabras, todo planeta que se encuentre reprimido siempre hallará la manera de expresarse, aunque de manera problemática como ya explicamos; pero tenemos la capacidad de tener la honestidad y la voluntad, así como la pasión y el amor por la vida para lograr descubrir los orígenes de nuestros conflictos y de nuestras ideas autoderrotistas y a través de la paciencia, la fe y la esperanza, transitar por el camino del autodescubrimiento personal, mediante la aceptación e integración armónica y dinámica de todos nuestros planetas y así constituirnos en seres más plenos, sanos y conscientes de nuestra participación y lugar en el cosmos.

Lic. Germán H. PASTORINI

Licenciado en Psicología