miércoles, 25 de marzo de 2009

La Isla del Coco




Imágenes de la Isla del Coco

Reseña

La isla se localiza geográficamente en la coordenada promedio de 05°30’57” de Latitud Norte del Ecuador y 87°03’40” de Longitud Oeste de Greenwich. Se ubica en el océano Pacífico aproximadamente a 496 Km. al sur-oeste de cabo Blanco en Costa Rica, que corresponde a la distancia más próxima al continente. Administrativamente está constituida como el distrito 10° del cantón Puntarenas de la provincia del mismo nombre (Decreto Ejecutivo No 27 del 27 de abril de 1970).

El territorio insular fue arribado en el año 1526, por el piloto español Juan Cabezas. En 1556 ya figuraba en el planisferio de Nicolás Deslines como la isla del Coco. Según la historia desde el siglo XVII y XVIII la isla fue refugio de piratas y corsarios, donde escondieron varios tesoros.

Entre los más renombrados huéspedes se menciona al diestro pirata Edward Davis (1684) quien saqueó León de Nicaragua; a Benito Bonito (1820) y al capitán William Thompson (1821) de quien se dice haber desaparecido el tesoro de Lima, Perú. Tal es la fama de estos relatos, que la isla ha llamado la atención de buscadores de tesoros en numerosas expediciones, nacionales e internacionales; por lo que, también se le conoce como la Isla del Tesoro.

En el año 1869, el Presidente de la República don Jesús Jiménez reclamó la isla como territorio nacional y en ejecución de su mandato (Acuerdo Ejecutivo 141, 21 de agosto de 1869), el Teniente Rafael Oreamuno tomó posesión de ella y por primera vez se enarboló la bandera de Costa Rica en la isla del Coco, asimismo desde ese año se ejerce soberanía sobre la misma. Más adelante, la Constitución Política de la República, del 7 de noviembre de 1949, en el párrafo 3°, artículo 5°, cita la Isla del Coco como parte del territorio nacional.

Dentro de los hechos y personajes históricos que podrían llamar la atención está el del nombramiento de Teniente y Gobernador de la isla al Alemán Augusto Gissler en 1897, quien desde tres años antes había formalizado con el Gobierno la colonización de la isla.

La isla registra un sin número de leyendas en torno a los tesoros escondidos que de alguna manera han quedado registradas en la misma, con los vestigios de impresiones en las rocas escritas por visitantes, de aquellos que en alguna oportunidad estuvieron por ahí tras algún tesoro escondido. El mismo Gissler, “el ermitaño”, perseveró durante 17 años junto con su esposa en busca del tesoro, sin encontrarlo; además, de buscar colonizarla.

La isla del Coco posee para el país un singular valor científico, ecológico, económico y político. Por su condición de isla oceánica, genera a su alrededor un radio de 200 millas náuticas de Mar Patrimonial, que permite establecer aproximadamente, unos 290 000 km² de Zona Económica Exclusiva (ZEE); la cual, no sólo delimita la soberanía nacional costarricense con Ecuador, Colombia y la Comunidad Internacional en alta mar; sino que, le da al país acceso a una rica diversidad de especies pelágicas de pesca de gran interés comercial. Su ubicación geográfica y marina le confieren gran relevancia a nivel oceanográfico y climatológico para la investigación científica y el monitoreo ambiental, ligada a fenómenos como El Niño (ENOS) y a los efectos de la Zona de Convergencia Intertropical. Además, de ser un sitio único para el estudio de la dinámica oceanográfica y geostrófica en el océano Pacífico Oriental, dada la convergencia en la isla de siete corrientes marinas. Por otro lado, desde el punto de vista político, reafirma la soberanía nacional en la ZEE y sirve de apoyo al control y vigilancia del territorio nacional.


La isla del Coco fue constituida en Parque Nacional el 22 de junio de 1978 (Decreto Ejecutivo 8748-A). La UNESCO, el 04 de diciembre de 1997, la declaró como Sitio de Patrimonio Natural de la Humanidad; posteriormente, en mayo de 1998 fue declarada como Humedal de Importancia Internacional (Sitio RAMSAR).

El área de la isla es de 24 Km² (2 400 Ha.) y agrega una superficie marina de 972 km² de protección absoluta (97 350 Ha.). La elevación máxima es el Cerro Iglesias, con 575 msnm, localizado al suroeste.

Su origen es volcánico, además es la única parte de la Placa Tectónica de Cocos que aflora de la cadena de volcanes submarinos que se extiende desde las islas Galápagos hasta la fosa Mesoamericana en el sector sureste de Costa Rica.

El clima de la isla es tropical perhúmedo, determinado por un valor promedio de precipitación anual de 7 000 mm y una temperatura promedio anual de 27°C. Con un régimen de lluvias extremas y de manera permanente en el transcurso del año, no es apreciable estrictamente un período seco. En los meses de enero a marzo (periodo seco) y de setiembre a octubre se presenta un aumento en la precipitación; aunque pasa lloviendo la mayor parte del año. Su hábitat es pluvial premontano.

Su estructura basáltica, ante un régimen de lluvias como el mencionado, ha sido disectada para una red de drenaje considerable, manifiesto en una topografía muy irregular y de cascadas, de islas menores e islotes agrestes. La costa es muy sinuosa típica del océano Pacífico, sus acantilados tienen alturas hasta más de 183 metros. Posee una infinidad de cuevas submarinas. El mar azul turquesa es de extraordinaria transparencia.

El nombre isla del Coco o como aparece en mucha cartografía internacional Cocos, quizás se refiera no tanto a la existencia de la cosmopolita palma de frutos de coco, sino porque la isla en sí es similar a un coco, cargada de agua potable, de hecho, punto de abastecimiento de navíos a lo largo de la historia. Los ríos de mayor longitud son el río Genio que desemboca en la bahía Wafer, el río Iglesias que desemboca en la bahía Iglesias y río Chatham que desemboca en la bahía Chatham.

Dada su ubicación a una distancia considerable del continente y al no tener contacto directo con él, se le denomina isla oceánica. Por esta condición, la diversidad de especies es baja, tanto en flora como en fauna; sin embargo, protege varias especies endémicas. La especial combinación geológica, climática, oceanográfica y ecológica hacen de la isla del Coco un laboratorio natural único en el mundo. La diversidad de ecosistemas y microclimas provee numerosos nichos ecológicos, que dan soporte al alto endemismo. Con aproximadamente un 16% de especies endémicas, se considera como una de las cuatro regiones del país de mayor endemismo.

La isla es un sitio importante de reproducción de especies marinas. Constituye un Humedal Marino Costero, y lo más significativo es la protección de la zona marítima terrestre y la existencia de especies de corales y peces de gran importancia. Existe una diversidad marina: manta rayas, delfines, corales invertebrados, 27 especies registradas de tiburones; donde predominan los tiburones punta blanca (Trigenodon obesus) y negra, el azul y el tiburón martillo (Sphyrna lewinni); para muchos, el máximo atractivo de la isla, junto con el tiburón ballena (Rhincodon typus).


La isla está cubierta por un bosque siempre verde, muy denso. Presenta una vegetación exuberante con un alto endemismo. De las 235 especies de plantas que posee, 60 son endémicas (10 especies vasculares terrestres, 48 especies no vasculares y 17 especies de helechos) y 90 especies de hongos. Sobresalen tres especies endémicas: El palo de hierro (Sacaglotis holdrigen), el guarumo (Cecropia pittier) y la palma de coco (Rooselveltia frankliana).

La fauna silvestre es reducida y poco diversa. Alberga cinco especies endémicas de vertebrados: el cuclillo de coco (Coccyzus ferrugineus), el mosquerito de coco (Nezotriccus ridgwayi), el pinzón de coco (Pinaroloxias inornata), el anolis de coco (Norops towsendi), el geko (Sphaerodactilus pacificus) y un invertebrado endémico: El escorpión de coco (Opistocautus valeroi).

Además, se reportan 510 especies de moluscos, de los cuales, el 7% son endémicos; 57 especies de crustáceos; 5 especies de reptiles (2 endémicas y 3 tortugas marinas) 382 especies de insectos (64 endémicas); 97 especies de aves registradas (12 residentes, 3 endémicas y 3 en peligro de extinción); 3 arañas; más de 200 especies de peces registradas: tiburones, júreles, atunes, mantas, etc.; que incluye 5 peces de agua dulce (3 endémicas; el gobio (Sycydium cocoensis), el chupapiedra (Gobiesox fulvus) y la guabina (Eleotris picta) y 18 especies de corales.

Hace más de 200 años se introdujeron en la isla 6 especies: El cerdo feral (Sus scofra), el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), la cabra doméstica (Capra hircus), la rata (Ratus ratus), el ratón doméstico (Mus musculus) y el gato doméstico (Felis catus), que han causado daños al hábitat natural y a las especies autóctonas.

El Área de Conservación Marina Isla del Coco (ACMIC) del Ministerio del Ambiente y Energía (MINAE), es el ente regulador de la protección de la isla; así como, el manejo y conservación. En la bahía de Wafer se ubica la Villa Beatriz (Puesto Administrativo Principal) que da albergue a voluntarios y científicos; además, sirve de vivienda permanente a los guarda parques, que pasan ahí, de 30 a 45 días laborando antes de ser relevados. En general, los visitantes deben realizar todas sus actividades tomando como base sus embarcaciones.

La isla funciona como un lugar de descanso y de refugio para algunos pescadores que se aventuran a llegar y que pescan en el área de influencia respetándose los 10 m protegidos. Cuenta con servicios de apoyo como instalaciones, senderos, duchas, agua potable, miradores, sitios de buceo, primeros auxilios y sistema de radiocomunicación, teléfono vía satélite.

En 1992 el Servicio de Parques Nacionales tomó posesión del área, desde entonces la isla cuenta con un sistema de vigilancia alrededor de la misma; en la franja marina de 15 Km. (8.3 millas) establecidos vía Decreto Ejecutivo. Sin embargo, los problemas exceden la capacidad técnica, económica y logística del parque, y es necesario coordinar con otras instituciones y la Base Naval para realizar un control efectivo de la zona marítima adyacente.

En la actualidad está prohibida la pesca (comercial y deportiva), la introducción de especies de plantas y animales exóticas, la contaminación y la alteración del medio, no se permite acampar; así como, otras actividades y prácticas ilegales, esto con base en el marco jurídico que sustenta el manejo y protección de las áreas silvestres protegidas del país, creado por Gobierno de Costa Rica y ejecutado por el personal del parque.

En la isla se dan cita una gran cantidad y variedad de embarcaciones dedicadas al transporte desde diferentes puntos del litoral pacífico costarricense. El viaje hasta ella tiene una duración de 36 horas aproximadamente a una velocidad de 9 nudos por hora. Actualmente, se desarrolla una gran actividad de turismo recreativo, naturalista y científico por la atracción que ejercen las bahías protegidas Chatham, Wafer e Iglesias, especiales para buceo submarino recreativo actividad favorita de los turistas, además de otras riquezas naturales que encierra la isla. El mayor interés de los visitantes es el recurso marino.

Existen tres bahías especiales para buceo: bahía Chatham, bahía Iglesias y la bahía Wafer. Además se puede bucear en las inmediaciones de las islas Pájara, isla Manuelita y roca Sumergida.


Fuente: Guías Costa Rica