martes, 3 de marzo de 2009

URANO EN TRANSITO EN ASPECTO CON MERCURIO NATAL


URANO EN TRANSITO EN ASPECTO CON MERCURIO NATAL


De “Los dioses del cambio”

Howard Sasportas


Si estamos a la espera de una temporada de calma y serenidad mental, un tránsito de Urano que forma algún aspecto con Mercurio no nos ayudará en absoluto a lograrlo; aun si el tránsito lleva a Urano a hacer un trígono o un textil con Mercurio, nuestro pensamiento tendrá que cambiar. Tendremos la mente más receptiva a las ideas con que tropecemos. Aprender o estudiar cosas nuevas es dar un buen empleo a estos tránsitos. Las viejas maneras de pensar y los modelos de pensamiento habituales ceden el paso a actitudes nuevas, y adquirimos la capacidad de ver la vida desde un ángulo diferente. La intuición funciona muy bien durante uno de estos tránsitos y es probable que encontremos soluciones inspiradas a ciertos problemas o dificultades que nos están acosando desde hace tiempo. Las respuestas y las decisiones nos brotan inesperadamente en los momentos más insólitos.


Cuando Urano está en trígono o sextil a nuestro Mercurio natal, nos hará bien explorar el pueblo, la ciudad o el país donde vivimos. Es probable que en el proceso descubramos a personas, lugares, grupos, sociedades y actividades que nos interesen y que nos estimulen mentalmente. Quizás en momentos así nos atraigan los temas “uranianos”, que pueden ir desde la astrología, la metafísica y la ecología hasta la ciencia y la tecnología de los ordenadores. Nos abrimos a ideas y tendencias nuevas, que están en el aire, y hasta podríamos actuar como pregoneros para promoverlas y difundirlas. El medio está preparado para oír lo que tenemos que decirle, y estos tránsitos son propicios para lanzar propuestas, campañas o planes nuevos. Si en este momento nos dedicamos a escribir, a enseñar o a hacer conferencias, nuestra mente funcionará sin trabas, bullente de intuiciones e ideas nuevas.


La conjunción o un aspecto difícil de Urano en tránsito con nuestro Mercurio natal es mentalmente estimulante, pero puede traer más problemas que el trígono o el sextil. Durante este período podemos estar mentalmente hiperactivos o dispersos; nos sentimos nervioso e inquietos, incapaces de asentarnos con facilidad en ninguna situación. Si normalmente somos seres plácidos y bien organizados, acostumbrados a un ritmo cómo y constante, los tránsitos difíciles de Urano en aspecto con Mercurio pueden causarnos cierta preocupación. Sin nuestra actitud mental y nuestra estabilidad habituales, nos sentimos como si hubiéramos perdido el control de nosotros mismos: a algunas personas les aparecen tics, convulsiones o afecciones nerviosas durante estos tránsitos. Será útil encontrar una canalización constructiva para toda esa energía mental exacerbada, algo que nos permita regular el ritmo acelerado de nuestra mente. También un programa sensato de ejercicio físico, deporte o yoga puede liberarnos del exceso de actividad mental y nos ayudará a relajarnos.


Las ideas y las intuiciones se nos presentan con un poder y una fuerza tales que existe el riesgo de que nos desequilibren, y aunque algunas de esas ideas pueden ser bien válidas, también es posible que nos lleven demasiado lejos; se necesita, pues, control y cautela: podemos, por ejemplo, hablar de lo que pensamos y sentimos con alguien en quien confiamos, para que nos ayude a diferenciar lo que hay de útil en nuestra manera de pensar de lo que es extremo o desequilibrado. Aun así, puede suceder que, bajo la influencia de estos tránsitos, algunos nos aferremos y nos dejemos obsesionar por ideas y creencias de fuerza abrumadora e incontrolable. Creemos que hemos vislumbrado la Verdad, y que debemos actuar de acuerdo con ella. Más adelante, una vez que el tránsito haya pasado, es probable que miremos hacia atrás y nos preguntemos qué fue exactamente lo que nos invadió, por qué estuvimos “poseídos”. A veces, sólo se aprende cometiendo errores.


Tal vez se nos ocurran algunas ideas de naturaleza radical o anticonvencional, que bien pueden ser inspiradas y valiosas, pero lo que es necesario examinar, y en ocasiones controlar, es la intensidad con que sentimos y con que nos empujan a la acción. Siempre y cuando procedamos con cierta cautela y algo de sentido común, durante este período podremos ser buenos luchadores al servicio de cualquier causa o principio que movilice nuestra fe.


Nuestros pensamientos y la forma en que los expresamos no podrán mantenerse invariables durante estos tránsitos. Cuando Urano está en trígono o sextil con nuestro Mercurio natal, estamos dispuestos a recibir ideas nuevas, y el medio, a su vez, se muestra abierto a nuestras nuevas intuiciones e ideas. Pero quizá no sea este el caso cuando el tránsito de Urano lo lleve a formar una cuadratura, una oposición o una conjunción con un Mercurio natal que presenta aspectos difíciles: en estos casos, parecería que otras personas, o bien fuerzas externas, estuvieran determinadas a desafiar o a cambiar lo que nosotros pensamos o creemos, en un momento en que no nos sentimos dispuestos ni capaces para hacer tales reajustes. Especialmente con la oposición, nos sentimos como si Urano nos atacara desde afuera, empeñado en desbaratar los marcos de referencia y las estructuras de nuestra vida. Sin embargo, si durante estos tránsitos atraemos situaciones de este tipo, es probable que el Sí mismo nuclear esté valiéndose de otras personas y de agentes externos para perturbarnos con el fin de que sigamos creciendo y evolucionando. A la inversa, este puede ser un período en el que tengamos muchas intuiciones y atisbos de originalidad que los demás no entienden o no aceptan. Quizá nuestras ideas les parezcan demasiado controvertibles, poco prácticas, raras o en exceso avanzadas para la época.


Mercurio se asocia con los hermanos y hermanas y, en general, con los parientes. Cuando Urano está en trígono o sextil por tránsito con nuestro Mercurio natal, puede suceder que un cambio o una influencia positiva nos llegue por la vía de hermanos u otros familiares. U n nuevo interés, una proyecto o un estudio en el cual ellos se hayan interesado podría ser algo que también a nosotros nos entusiasme o interese. Sin embargo, cuando el tránsito lleve a Urano a formar un aspecto difícil con nuestro Mercurio natal, de ello pueden resultar discusiones, rupturas y separaciones. Se requiere entonces alguna forma de compromiso o reajuste, aunque puede ser necesario cierto tiempo antes de que ambas partes estén dispuestas a mostrarse más flexibles. Si hemos estado íntimamente identificados con un hermano u otro pariente a expensas del cultivo de nuestras propias ideas y de nuestra visión de la vida, puede ser necesaria una ruptura o una pelea con esa persona para que podamos diferenciar nuestra propia identidad.


Cualquier contacto que se dé entre Urano en tránsito y Mercurio indica un momento en que nuestra actividad mental y nuestro pensamiento son más poderosos de lo que es habitual y pueden ejercer una fuerte influencia tanto sobre nosotros mismos como sobre lo demás. Durante este período, podemos valernos de nuestros poderes mentales y de nuestra imaginación de manera constructiva, formando imágenes positivas en lugar de negativas. Un antiguo adagio dice que la energía sigue al pensamiento, y es verdad.